Notario público asesinado en Monclova fue sedado y recibió más de 20 martillazos; esposa principal sospechosa

Monclova, Coahuila. – Durante la comparecencia de testigos en el Juicio Oral del homicidio del notario público Raúl Tomás Alton Garza en el 2016, la química y el médico forense de la Fiscalía General del Estado revelaron que la víctima fue sedada con benzodiacepinas y recibió más de 20 golpes en cabeza y cuerpo con un objeto contuso antes de ser enterrado en el patio de su casa.

El Ministerio Público solicitó la presencia de la química Elena María Valdez, quien fue la encargada de realizar los exámenes toxicológicos al occiso Raúl Alton y su esposa la imputada Rosa Nelly Luna Cisneros, después de descubrir el crimen.

Frente al tribunal, declaró que el resultado de Rosa Nelly fue negativo, mientras Raúl Alton dio positivo al benzodiacepina, un medicamento psicotrópico con efectos sedantes, hipnóticos, ansiolíticos, anticonvulsivos, amnésicos y miorrelajantes.

Asimismo, Elena María realizó la inspección de la vivienda en la que se encontró semienterrado el cuerpo del notario público y se llevó como evidencia un pantalón de mezclilla y unas botas de mujer, los cuales tenían tierra.

Posteriormente, el médico legista de la Fiscalía General de Justicia, el doctor Salvador Reyes Dimas, dijo que realizó la necropsia del cuerpo el 19 de enero del 2016 a las 16:00 horas.

Expuso que Raúl Alton tenía entre 24 y 48 horas de fallecido tras encontrar la “mancha verde abdominal”, primer signo de putrefacción que se presenta a las 24 horas de perder la vida.

Indicó que el cuerpo tenía más de 20 contusiones y hematomas en todo el cuerpo: cabeza, nariz, cuello, brazos, pecho, abdomen, mano, abdomen, gluteos, pene, área pública y muslos.

Las contusiones más severas se localizaron en la cabeza, dos en la región frontal de 3 y 2 centímetros, así como una en la región posterior y alta del cuello (nuca).

Determinó que las lesiones fueron provocadas con un objeto contuso, es decir, que no presentan filo o punta como un palo, garrote o golpe con la mano, pero en la escena del crimen se encontró un martillo sin la parte del “saca clavos”, así como un objeto que se utiliza para dar descargas eléctricas.

El médico se apoyó con fotografías que se tomaron al cadáver en el anfiteatro de la funeraria 288 para señalar el área de las lesiones. Mientras presentaban las primeras imágenes, Rosa Nelly, quien vestía una blusa blanca, con el pelo recogido y gafas, no levantó la mirada y la fijó sobre la mesa en la que tenía apoyada sus manos.

En ese momento la autoridad solicitó a los presentes abandonar la sala 3 por el tipo de material que se exhibió y la audiencia continúo de modo privado.

La representación social y el abogado de la familia de la víctima también solicitaron la declaración de la persona que se encargó de hacer una evaluación psicológica a Rosa Nelly integrada al dictamen pericial, no obstante, el Juez Hiradier Huerta no lo permitió porque la imputada se opuso a que revelaran la información recabada por considerar que se violaban sus derechos, acción que fue apoyada por su abogado Javier Liñan.

 

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