La palabra mágica en Protección Civil es la prevención, afirma Gómez Vizcarra

Torreón, Coahuila. –  Al conmemorar mañana 19 de septiembre el Día Nacional de Protección Civil, Alonso Gómez Vizcarra, Subsecretario del ramo en el Estado de Coahuila, mencionó que 1985 marcó el comienzo de una nueva etapa de solidaridad en el país, cuando un grupo de ciudadanos voluntarios trabajaron coordinadamente en acciones de búsqueda y rescate de víctimas de uno de los terremotos más devastadores en la historia del país.

Comentó que la región centro y sureste del Estado de Coahuila es una zona del país con cierto potencial de movimientos telúricos, por lo que hay que estar pendientes y preparados para un eventual siniestro.

Manifestó que a la problemática de los sismos hay que añadir el cambio climático, que trae como consecuencia la ocurrencia de otros fenómenos de desastre, como son los huracanes que ocasionan inundaciones, pérdidas humanas y materiales.

Mencionó 19 de septiembre de 1985 ocurrió uno de los terremotos más devastadores en la historia de México, que provocó miles de víctimas en las regiones centro y sur del país, lo que motivó desde entonces a trabajar en la prevención y el fomento de la cultura de protección civil.

En tos terremotos, según datos oficiales, 3 mil 200 personas murieron tan solo en la Ciudad de México, pero fueron muchos más, según testigos de ese evento; sin duda se trató del fenómeno natural más devastador del que se tenga memoria en el país en los últimos años.

Han pasado tres décadas y media, y la herida sigue abierta, sin embargo, estos acontecimientos sentaron las bases del Sistema Nacional de Protección Civil, mecanismo institucional que opera desde 6 de mayo 1986.

La mañana del jueves 19 de septiembre de 1985, aproximadamente cuatro minutos fueron suficientes para derribar unidades habitacionales, hospitales, escuelas, talleres, empresas, hoteles, televisoras, colapsar servicios públicos, telecomunicaciones, pero sobre todo para evidenciar una nula cultura de prevención y una pésima capacidad de respuesta a desastres naturales por parte de las autoridades de los tres niveles de gobierno, lo que derivó en un gran número de personas muertas, así como miles de heridos, desaparecidos y damnificados.

Ante la incapacidad de las autoridades federales, fue la sociedad quien tomó el mando en las tareas de rescate, remoción de escombro, atención de heridos; cuadrillas de ciudadanos trabajaron sin descanso en la búsqueda de sobrevivientes en espera de que el gobierno federal saliera de su letargo y tomara la iniciativa en las tareas de auxilio a la población.

Tan solo 36 horas después del primer terremoto se registra una réplica de 7.6 grados Richter provocando más daños en edificios y estructuras afectadas un día antes, lo que significó un duro golpe para la ciudad, pero también en el ánimo de la sociedad que se encontraba en el desamparo.

Grupos de rescate de otros países arribaron a México para ayudar en las labores de recuperación de cuerpos y atención de heridos, la ayuda internacional, así como de instituciones como Cruz Roja Mexicana y el apoyo de la sociedad mexicana fueron fundamentales ante la inexistencia de un plan de recuperación y restablecimiento por parte del gobierno federal.

Esta amarga experiencia obligó a las autoridades federales a trabajar en el diseño de estrategias efectivas para hacer frente a desastres y emergencias, es así que un año después de los terremotos que marcarían la historia del país, el 6 de mayo de 1986 se publica en el Diario Oficial de la Federación el Decreto que crea el Sistema Nacional de Protección Civil, con el objetivo de establecer acciones que permitan al gobierno y a la sociedad civil coordinarse de una manera eficiente y rápida en caso de una catástrofe.

A 36 años de distancia el avance en materia de protección civil en el país es evidente, se ha crecido a pasos agigantados, el gobierno federal, así como los estatales y municipales entendieron la importancia de contar con personal capacitado en la atención de desastres, así como en la inversión en equipos especializados, pero sobre todo en la elaboración de protocolos de actuación que permitan prevenir, atender y minimizar afectaciones en la población en caso de alguna eventualidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *