La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) intervino este martes a CIBanco e Intercam Banco, un día después de que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos incluyera a ambas instituciones en una lista de entidades presuntamente vinculadas a operaciones de lavado de dinero.


La intervención se llevó a cabo de forma inmediata y se estableció la presencia de visitadores en las oficinas centrales y principales sucursales de ambas instituciones financieras, con el fin de verificar el cumplimiento de las normas en materia de prevención de operaciones con recursos de procedencia ilícita.


El lunes, el Departamento del Tesoro estadounidense, a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), identificó a CIBanco e Intercam Banco como entidades presuntamente utilizadas para mover dinero ilícito, especialmente vinculado a redes financieras del narcotráfico.

Como resultado, se ordenó la congelación de activos y la prohibición de cualquier relación financiera entre estas instituciones y entidades estadounidenses.


Al día siguiente, la CNBV actuó de manera coordinada con otras instancias del gobierno federal mexicano, activando sus protocolos de supervisión y designando interventores para garantizar la protección de los recursos de los clientes y la integridad del sistema financiero nacional.


Entre las acciones, se inició una auditoría profunda de los libros contables y reportes de cumplimiento de ambas instituciones, ordenaron la revisión de operaciones inusuales en los últimos cinco años y se instruyó a los bancos a colaborar plenamente con las autoridades mexicanas y estadounidenses.


Tanto CIBanco como Intercam han emitido comunicados en los que rechazan categóricamente las acusaciones y aseguran que operan bajo el cumplimiento estricto de las normas regulatorias mexicanas. Ambas instituciones manifestaron su disposición total para colaborar con las autoridades.


Especialistas en finanzas consideran que esta intervención es un movimiento inusual y de alto impacto, ya que se trata de bancos medianos con una presencia relevante en operaciones de divisas, fideicomisos y servicios de inversión, especialmente entre clientes empresariales y del norte del país.


La intervención ocurre en un contexto de creciente cooperación entre México y EE.UU. para combatir el lavado de dinero transfronterizo, especialmente en operaciones vinculadas a cárteles mexicanos y redes financieras internacionales.