Facultad de Ciencias Biológicas, campus Gómez Palacio, de la Universidad Juárez del Estado de Durango formó parte de un acontecimiento sin precedentes en la conservación ambiental del norte del país: la primera preliberación del Lobo Mexicano en el estado, una especie emblemática que había desaparecido de los ecosistemas duranguenses durante casi medio siglo
Miguel Ángel Garza Martínez, profesor investigador, participó junto a un grupo de estudiantes en este proceso, destacando la relevancia científica, ecológica y social del hecho. “Estuvimos presentes en la primera y segunda preliberación del Lobo Mexicano en Durango, una especie que estuvo ausente de nuestros bosques por casi 50 años”, explicó.
El retorno del Lobo Mexicano (Canis lupus baileyi) forma parte de un programa binacional entre México y Estados Unidos, orientado a recuperar sus poblaciones en hábitat natural. Desde 2006, investigadores comenzaron a identificar zonas con condiciones adecuadas para su reintroducción, ubicando a Durango como una de las regiones prioritarias.
Garza Martínez recordó que la participación de la UJED en este proceso se remonta a los primeros estudios de campo realizados en municipios como Tepehuanes y Guanaceví. “Nos tocó participar en los trabajos iniciales para identificar presas potenciales y analizar la percepción social ante una eventual reintroducción”, señaló.
La reciente preliberación es resultado de años de trabajo coordinado entre instituciones académicas, autoridades ambientales y comunidades locales. Los ejemplares fueron trasladados hasta el municipio de Santiago Papasquiaro y posteriormente a la comunidad de Tarahumara, en Tepehuanes, donde inició su proceso de adaptación. Durante esta etapa, la comunidad universitaria participó en labores de observación y acompañamiento técnico.
A diferencia de otros esquemas de conservación, este proceso contempla la reintegración total de los ejemplares a la vida silvestre. “Los lobos pasan por un periodo de adaptación antes de su liberación definitiva, lo que permitirá evaluar su comportamiento en condiciones naturales”, explicó el investigador.
El proyecto también abre nuevas oportunidades para la formación académica. Estudiantes podrán integrarse mediante servicio social, prácticas profesionales y trabajos de investigación enfocados en el monitoreo, comportamiento y conservación de la especie.
El seguimiento de los ejemplares será clave en esta etapa, ya que permitirá analizar su adaptación, desplazamiento e impacto en el equilibrio ecológico. Para ello, los lobos cuentan con dispositivos de rastreo que facilitarán los estudios científicos
