La tala de más de 17 árboles en el Parque Las Auras, en Lerdo, Durango, volvió a generar inconformidad entre ambientalistas y ciudadanos, quienes cuestionan las acciones realizadas como parte del proyecto de modernización de este espacio público.
Los inconformes aseguran que entre los ejemplares retirados había árboles que todavía se encontraban vivos, mientras que las autoridades municipales han sostenido que la intervención se realizó sobre especies secas o que representaban algún riesgo.
La controversia aumentó luego de una reunión celebrada la semana pasada entre representantes del Ayuntamiento, ambientalistas y ciudadanos interesados en conocer los detalles del proyecto.
Durante el encuentro, los participantes solicitaron a la autoridad municipal los dictámenes técnicos que presuntamente sustentan la tala, así como el proyecto ejecutivo de modernización del parque y el inventario actualizado del arbolado existente en Las Auras.
Sin embargo, de acuerdo con los ciudadanos y ambientalistas que participaron en la reunión, dicha documentación no les fue entregada, situación que mantiene las dudas sobre los criterios utilizados para determinar qué árboles debían ser retirados.
Los inconformes señalaron que contar con estos documentos permitiría conocer el estado fitosanitario de los ejemplares, las razones técnicas de su eliminación y las medidas contempladas para compensar la pérdida de vegetación dentro del parque.
Además, demandaron que cualquier intervención en Las Auras se realice bajo criterios de protección ambiental y con transparencia, debido a la importancia de esta área verde para la ciudad de Lerdo.
La tala ha provocado reacciones entre ciudadanos que frecuentan el parque, quienes han solicitado que el proceso de modernización no implique una reducción significativa de la cobertura vegetal y que, en caso de ser necesario retirar árboles, se garantice una adecuada reposición con especies compatibles con las condiciones de la región.
Hasta ahora, la postura del municipio es que los árboles retirados se encontraban secos. No obstante, los ambientalistas mantienen su exigencia de que se hagan públicos los estudios y documentos técnicos que respalden dicha determinación.
