Alrededor de un centenar de familias del fraccionamiento Villas del Renacimiento presentaron una queja colectiva ante la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) en contra del Sistema Intermunicipal de Aguas y Saneamiento (SIMAS) Rural, al señalar una serie de presuntas irregularidades en la prestación y cobro del servicio.

Entre las principales inconformidades expuestas por los habitantes se encuentran cobros que consideran excesivos, inconsistencias en la facturación, pagos que presuntamente no aparecen reflejados en el sistema y diferencias entre los consumos registrados y las cantidades que finalmente son exigidas a los usuarios.

Los vecinos señalaron que las afectaciones no se limitan al aspecto económico, pues también denunciaron deficiencias relacionadas con el saneamiento y el funcionamiento de la planta tratadora que brinda servicio al sector habitacional.

De acuerdo con los inconformes, desde las instalaciones de tratamiento se han generado malos olores que alcanzan distintas zonas del fraccionamiento, situación que, aseguran, se presenta de manera recurrente y afecta principalmente a las viviendas ubicadas en las inmediaciones.

También reportaron que el agua utilizada para el sistema de riego de las áreas verdes presenta una coloración oscura y contiene sólidos o residuos que terminan por obstruir y dañar los aspersores.

Los residentes manifestaron su preocupación por las posibles repercusiones que estas condiciones pudieran ocasionar en jardines, parques y demás áreas comunes, por lo que solicitaron que se realicen revisiones técnicas que permitan determinar la calidad del agua empleada para el riego.

Según los habitantes, la problemática de la planta tratadora no es reciente. Aseguran que desde 2025 se habían realizado señalamientos respecto a que la infraestructura se encontraba rebasada en su capacidad y presentaba problemas de operación, sin que hasta ahora, afirman, se haya alcanzado una solución definitiva.

Ante este escenario, las familias decidieron agruparse y presentar formalmente la queja ante PROFECO, acompañada de recibos, comprobantes de pago y demás documentación con la que pretenden acreditar las inconsistencias denunciadas.

Corresponderá ahora a la Procuraduría revisar los elementos aportados por los consumidores y, conforme al procedimiento correspondiente, escuchar la postura del organismo operador para determinar si existen irregularidades que deban ser corregidas o conciliadas.

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