El saqueo registrado en La Cueva Pinta, en la sierra de Cuatro Ciénegas, provocó severos daños a uno de los conjuntos de arte rupestre más importantes del desierto coahuilense, luego de que los responsables utilizaran incluso una sierra eléctrica para desprender parte de la pared rocosa.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) denunció la extracción de una placa de roca que contenía la figura de una mano pintada, perteneciente a un panel con más de 150 representaciones gráfico-rupestres.

Los responsables realizaron cortes directamente sobre la pared del abrigo rocoso y también intentaron sustraer otras dos figuras, provocando fracturas, desprendimientos y pérdida de material arqueológico.

Especialistas localizaron en el suelo fragmentos de roca con restos de pintura, evidencia del deterioro ocasionado durante las maniobras para retirar las imágenes. El INAH calificó las afectaciones como graves y con consecuencias irreversibles para la conservación y el valor histórico y cultural del sitio.

La Cueva Pinta tiene aproximadamente cinco metros de ancho, tres metros de altura y 1.5 metros de profundidad. En sus paredes se conservan más de 150 figuras elaboradas en colores rojo, amarillo, blanco, negro y naranja, muchas de ellas superpuestas entre sí.

Los estudios arqueológicos señalan que estas manifestaciones fueron realizadas por grupos de cazadores-recolectores en distintos momentos, dentro de un periodo estimado entre los 5 mil y 500 años antes del presente.

Ante los daños, la Secretaría de Cultura federal y el INAH presentaron una denuncia ante el Ministerio Público de la Fiscalía General de la República (FGR) contra quien resulte responsable por la destrucción del patrimonio arqueológico nacional.

El caso llevó posteriormente al INAH a desarrollar un proyecto especializado de conservación y restauración tanto en Cueva Pinta como en Cueva Pinta VI. Los trabajos comenzaron formalmente en 2026 y contemplaron documentación fotográfica, levantamientos gráficos, fotogrametría, estabilización de las pinturas y recuperación de fragmentos afectados.

En junio de 2026, el Instituto informó que concluyeron tres meses y medio de intervención especializada, considerada la primera restauración integral en México de patrimonio gráfico-rupestre afectado por un intento de extracción ilícita de esta magnitud.

Las autoridades culturales reiteraron que el patrimonio arqueológico se encuentra protegido por la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, y llamaron a reforzar la vigilancia y protección de los sitios ubicados en la región desértica de Coahuila.

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