Este sábado estuvo en el sitio del accidente Luisa María Alcalde, titular de la Secretaría del Trabajo, dependencia que autorizó que Micarám prosiguiera operando.

Legó en una patrulla blanca de la Guardia Nacional, para no ser reconocida. Se acercó al módulo de mando y hablo por 12 minutos con las autoridades que están a cargo de la misión de rescate.

Minutos después, la funcionaria se retiró a bordo de una patrulla de la Guardia Nacional, y evitó acercarse a los trabajadores o a las familias de los mineros desaparecidos e incluso se recogía el cabello para no ser reconocida y así deslindarse de responsabilidades y evitar las rechiflas y agresiones verbales que los familiares de los mineros muertos le tenían preparada por haber autorizado la apertura de la mina sin las mínimas medidas de seguridad para los trabajadores.

Uno de los hijos de los mineros atrapados, declaró que “La señora vino, solo para tomarse una foto y decirle al presidente que acató la orden de estar en el lugar”. “Solo a eso vino”. Dijo.

Mientras tanto los familiares que esperan afuera del predio de la mina, son informados cada media hora de los avances en el rescate por los responsables de la operación del Gobierno de Coahuila, al tiempo de que se les sirve comida caliente y se han colocado toldos para que se refugien del sol.

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