Torreón, Coahuila. – Una familia fue golpeada a tubazos y a pedradas, por un grupo de varios individuos que se presume que son familiares, de uno de los agredidos.
Los hechos se presentaron alrededor de las 19:15 horas de este jueves, a las afueras de una vivienda ubicada sobre la avenida Ferrocarril, de la colonia La Constancia.
Brenda Esmeralda Quezada, de 37 años, y su familia han vivido una verdadera pesadilla desde hace cuatro años, marcada por agresiones físicas, hostigamiento y desplazamiento forzado.
Según el testimonio de la propia Esmeralda, la raíz del conflicto se encuentra en un prolongado acoso por parte de sus parientes políticos, el cual se agravó tras un trágico accidente en el que ella y una de sus hijas fueron arrolladas por un autobús. A consecuencia del siniestro, Brenda quedó con discapacidades físicas y dolor crónico que han afectado gravemente su calidad de vida.
“Yo quedé discapacitada por varios accidentes que he tenido, y aun así me pongo a vender churros o fayuca porque no quiero quedarme estancada. A ellos les molesta que yo siga adelante”, declaró.
La situación de violencia escaló al punto de obligar a la familia a huir de Ciudad Juárez, Durango, tras una golpiza. Creyeron que al llegar a Torreón encontrarían tranquilidad, pero sus agresores los siguieron hasta su nuevo hogar. Entre los afectados también se encuentran sus hijos, algunos de los cuales forman parte de la comunidad LGBT+ y uno de ellos es un menor con autismo leve.
“Ya tenemos un año peleando aquí afuera de mi casa. Agreden a mis hijos porque una es trans, otra lesbiana y tengo un niño con autismo”, denunció Brenda.
Brenda, su esposo José Alfonso Mandujano, de 38 años, y su hijo de 11 fueron atacados con violencia. José Alfonso sufrió heridas cortantes en la cabeza y manos, mientras que el menor, incapaz de defenderse, se limitó a cubrirse en posición fetal. Brenda, en un intento desesperado por protegerlo, utilizó un machete para repeler a los agresores. Algunos de los atacantes se escondieron en una construcción cercana al percatarse de la llegada de patrullas.
“El ataque fue encabezado por una mujer identificada como Manuela y sus hijos, quienes nos golpearon con palos, tubos y piedras aquí afuera de la casa”, agregó.
A pesar de que ya han interpuesto denuncias ante la Vicefiscalía de Durango y la Fiscalía de Coahuila, Brenda lamenta que no ha habido acciones efectivas para frenar el acoso. Las autoridades les recomendaron tramitar una orden de restricción, pero hasta ahora no se han realizado detenciones.
“Nos dijeron que si esto volvía a pasar, ya se los llevarían directamente, pero seguimos esperando justicia”, expresó.
La familia solo pide vivir en paz y que las autoridades actúen con prontitud para frenar este ciclo de violencia que pone en riesgo su integridad y la de sus hijos.
