PHOENIX — Ovidio Guzmán López, uno de los líderes de la facción conocida como “Los Chapitos”, se declaró culpable este viernes en una corte federal de Chicago por cargos relacionados con narcotráfico, lavado de dinero y posesión de armas de fuego.
La audiencia fue presidida por la jueza federal Sharon Coleman, en el Tribunal del Distrito Norte de Illinois.
Esta es la primera vez que un hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán acepta su responsabilidad penal ante las autoridades de Estados Unidos.
Ovidio, de 35 años, reconoció haber supervisado la producción y distribución de grandes cantidades de drogas, incluidas cocaína, heroína, metanfetamina, marihuana y fentanilo, este último considerado una de las principales causas de sobredosis fatales en Estados Unidos.
El acuerdo de culpabilidad podría implicar una sentencia reducida a cambio de colaboración con las autoridades estadounidenses. Aunque los términos específicos del acuerdo no se han revelado, fuentes cercanas al caso sugieren que la información que Guzmán López pueda ofrecer es de alto valor estratégico para las agencias de seguridad, en especial respecto a la estructura operativa del Cártel de Sinaloa.
Ovidio fue capturado en México en enero del 2023 durante un operativo militar y extraditado a Estados Unidos en septiembre del mismo año. Aunque inicialmente se había declarado inocente, en los últimos meses se intensificaron las negociaciones con la fiscalía.
Su facción, junto con la de sus hermanos Iván Archivaldo, Jesús Alfredo y Joaquín Guzmán López, ha sido identificada como una de las más violentas del cártel, y presuntamente responsable de incrementar la producción de fentanilo.
En paralelo, la violencia en México continúa. En Sinaloa, se reportó recientemente el hallazgo de veinte cuerpos en circunstancias extremas, lo que se atribuye a una disputa territorial entre los “Chapitos” y la facción rival “La Mayiza”, liderada por Ismael “El Mayo” Zambada también detenido en Estados Unidos.
La declaración de culpabilidad de Ovidio podría marcar un punto de inflexión en la lucha contra el narcotráfico, al permitir a las autoridades estadounidenses desmantelar redes criminales y, posiblemente, exponer nexos entre el cártel, actores institucionales y de gobierno en México.
