La presión sobre los recursos hídricos del país continúa en aumento y especialistas advierten que, de no aplicarse ajustes inmediatos en los planes de manejo, México podría enfrentar una escasez severa en 2026. El norte del país concentra cerca del 70% de los acuíferos sobreexplotados, mientras que los estados del altiplano registran descensos sin precedentes en los niveles freáticos.

Investigadores señalaron que la falta de una política integral ha permitido que continúen prácticas como la perforación irregular y el acaparamiento de concesiones, lo que limita el acceso al agua para pequeños productores y comunidades rurales. A esto se suma la creciente demanda de sectores industriales y agrícolas.

Organismos de la sociedad civil han pedido fortalecer los mecanismos de transparencia en la asignación y renovación de concesiones, así como ampliar la vigilancia sobre los grandes consumidores. Advierten que la falta de claridad en el uso del recurso está generando conflictos locales.

Gobiernos estatales han impulsado diversas iniciativas de modernización de redes, tecnificación del riego y proyectos de recarga, aunque especialistas aseguran que estas acciones siguen siendo insuficientes frente al deterioro acelerado de los mantos acuíferos.

Los expertos coinciden en que, sin una planeación nacional orientada a la eficiencia, el país podría enfrentar restricciones de agua en zonas urbanas e industriales, además de impactos directos en la producción agrícola.

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