La inflación general cerró el año con un repunte inesperado que afectó directamente al precio de alimentos básicos. Productos como el huevo, la tortilla, el frijol y diversas hortalizas registraron incrementos de entre 4% y 7% durante el último mes, según reportes comerciales.

Economistas explican que el alza se debe a factores combinados: costos logísticos más altos, afectaciones climáticas en zonas agrícolas y una oferta reducida en varios cultivos clave. Señalan que el aumento de combustibles y transporte también influyó en los ajustes.

El Banco de México ha mantenido una postura restrictiva para contener la inflación, sin embargo, analistas estiman que la presión sobre alimentos podría extenderse durante el primer trimestre de 2026. El comportamiento del clima será determinante para estabilizar precios.

Comerciantes minoristas anticipan que el incremento podría impactar el consumo familiar, especialmente en zonas con menor ingreso. Algunos productos ya presentan problemas de disponibilidad temporal en mercados regionales.

Las autoridades federales informaron que se reforzará la vigilancia de precios y se buscará ampliar acuerdos con productores para evitar aumentos especulativos. Sin embargo, especialistas advierten que la tendencia inflacionaria aún no muestra señales firmes de moderación.

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