Lerdo, Durango. — La activista Amelia Guadalupe Murillo, una de las fundadoras del colectivo Víboras del Desierto de La Laguna, anunció públicamente su deslinde de cualquier acción emprendida por el Colectivo Revolucionarias de La Laguna al asegurar que el movimiento fue desviado de sus objetivos originales y utilizado para fines personales.
Durante un posicionamiento público, Murillo explicó que durante años participó en la lucha por los derechos de las mujeres, la igualdad de género y el acompañamiento a víctimas de violencia, trabajo que realizaba en coordinación con distintas instituciones para prevenir y erradicar la violencia institucional.
Sin embargo, afirmó que con el tiempo el colectivo comenzó a integrar nuevos miembros que, según dijo, terminaron por traicionar los principios que dieron origen al movimiento.
“Lamentablemente se fueron aceptando miembros que posteriormente traicionaron el objetivo y los fines de la lucha, secuestrando el colectivo para fines personales”, declaró.
La activista señaló que una de las razones que detonó su separación fue el acompañamiento que el colectivo brindó recientemente a una mujer identificada como Karla Crispín, situación con la que aseguró no estar de acuerdo.
Murillo explicó que dentro del colectivo existía un procedimiento previo de investigación antes de brindar acompañamiento a cualquier caso, con el fin de verificar que las denuncias estuvieran respaldadas por elementos suficientes y que el movimiento actuara bajo principios de justicia.
Según afirmó, en este caso presentó información y evidencias que, a su consideración, mostraban inconsistencias en la versión presentada, pero dichas observaciones fueron ignoradas.
“Antes de acompañar cada caso realizamos una investigación para establecer que los fines de la lucha sean legítimos. En este caso presenté evidencias de que se estaba manipulando la información para beneficio personal, pero esto fue ignorado”, sostuvo.
Añadió que incluso se le habría señalado que lo importante era mediatizar el caso, independientemente de la veracidad de los hechos, postura con la que dijo no coincidir.
Murillo afirmó que otras integrantes que originalmente formaron parte del colectivo también se retiraron o decidieron no acompañarla en este posicionamiento público debido a presuntas intimidaciones ocurridas durante una reciente marcha.
Indicó que varias compañeras prefirieron mantenerse al margen para evitar confrontaciones con quienes actualmente dirigen el grupo.
“Muchas de las chicas fueron intimidadas durante la marcha y por eso no quisieron venir hoy, pero varias ya se retiraron del colectivo”, señaló.
La exintegrante aseguró que, tras el acompañamiento en el caso de Karla Crispín, la actual dirigencia del colectivo habría obtenido beneficios económicos, lo que —dijo— desvirtúa el propósito del movimiento feminista.
“Tristemente nos dimos cuenta de que se obtuvo un pago usando la bandera del feminismo para fines personales, desacreditando al colectivo y al movimiento”, declaró.
Murillo enfatizó que su postura no está dirigida contra hombres o mujeres, sino en defensa de la justicia.
“Nuestra lucha no es contra los hombres ni por un género. Nuestra lucha es por la justicia y contra un sistema que permite la violencia. Somos feministas, pero no defendemos agresores, independientemente de si son hombres o mujeres”, afirmó.
Pese a su salida del colectivo, Murillo aseguró que continuará participando en la defensa de los derechos de las mujeres y en el acompañamiento a víctimas, pero desde una postura independiente.
