En los decesos no intervino la vacunación, explicó en entrevista Miguel Ángel Nakamura, encargado de la Subdirección de Prevención y Protección a la Salud del ISSSTE.
Ante la confusión que causaron dichos en redes sociales e incluso un comunicado del propio Instituto, en el que aseguró el martes que no se había “registrado ninguna muerte de personal vacunado de COVID-19”.
El doctor Miguel Ángel Nakamura, encargado de la Subdirección de Prevención y Protección a la Salud del ISSSTE, dio una cronología de los hechos.
En ella, aclaró que solo el médico del Hospital “Centenario de la Revolución” del ISSSTE había sido vacunado con la primera dosis de Pfizer para prevenir COVID, el 13 de enero.
Luego pasaron seis días, y el 19 de enero es cuando comenzó a tener síntomas de COVID.
Una semana después, el 26 de enero, fue hospitalizado en la propia clínica Centenario de la Revolución, ya grave, “y posteriormente, dada su condición, falleció, precisamente hace dos días”.
Ángel Nakamura mencionó que dicho médico no tuvo ningún efecto adverso el día que lo vacunaron, luego de esperar media hora en observación, como marcan los protocolos. Después siguió trabajando de forma normal, hasta el día 19, que es cuando tuvo los primeros síntomas.
Considerando los periodos de incubación del virus para provocar la enfermedad de COVID-19, dicho médico pudo haberse contagiado cerca del día 13 de enero -que es cuando se vacunó-, un par de días antes o un par de días después.
Sobre por qué su desarrollo de COVID pudo ser incluso después de ser vacunado, Ángel Nakamura explicó que el ser vacunado no significa que instantáneamente una persona esté protegida ante la enfermedad.
“La vacuna, para generar protección, tarda aproximadamente unas tres semanas”, refirió. Por ello, insistió, es importante que la gente se siga cuidando incluso después de ser vacunada, con medidas como la sana distancia.
“Si bien el doctor falleció por COVID, no fue a causa de la vacuna, la vacuna no puede generar enfermedad”, insistió el funcionario.
