En los últimos días Ciudad Acuña, Coahuila, ha visto los efectos inmediatos de la llegada de miles de migrantes que intentan entrar a Estados Unidos en busca de una mejor oportunidad de vida.
Felipe Basulto, secretario del Ayuntamiento de Acuña, dice que hay incertidumbre sobre la reapertura del puente fronterizo —clave para la vida económica de esa zona— y, por el otro, se busca cómo proteger a la población migrante que llega a la localidad en grupos de miles.
“Fuimos sorprendidos por grandes cantidades de migrantes”, se queja el alcalde de Ciudad Acuña, Roberto de los Santos Vázquez.
De acuerdo con la encargada del puente internacional, Liliana Flores, diariamente llegan al cruce fronterizo alrededor de 3 mil migrantes, y solo son atendidos mil en las diferentes estaciones migratorias, por lo que la situación está cada vez “más fuera de control y peligrosa”.
Centenares de migrantes saturan estos días dos albergues y un campamento improvisado en Reynosa, en la frontera norte de México, en una situación recrudecida por el arribo de miles de haitianos y el restablecimiento del programa “Permanecer en México”, que dificulta el cruce a Estados Unidos.
Se estima que son alrededor de 13.000 migrantes, en su mayoría de Haití, los que arribaron masivamente en días recientes y quedaron retenidos por las autoridades migratorias de Estados Unidos en un campamento improvisado bajo el puente internacional que une Del Río con Ciudad Acuña, en Coahuila.
Pero para arribar a este punto muchos han hecho parada en otras ciudades del norte como Monterrey o Reynosa, donde se ha agudizado una ya de por sí frágil situación.
