La Secretaría de Educación Pública (SEP) recientemente dio a conocer un nuevo plan de estudios para educación básica, que de acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) “carece de los fundamentos para hacerle frente y atenta contra la formación de talento y de capital humano competitivo”.

El IMCO mencionó que la pandemia dejó fuera del sistema educativo mexicano a 1.5 millones de estudiantes, lo que ocasionó un rezago educativo equivalente a dos años de escolaridad.

Asimismo, según datos del Banco Mundial, este rezago podría resultar en una disminución de 8% en los ingresos a lo largo de la vida de los estudiantes.

De implementarse, como está planteado, el nuevo plan de estudios será un retroceso para la educación y generación de talento en México, lo cual se traduciría en el largo plazo en menor crecimiento económico. La actual administración desaprovechó la oportunidad de transformar la educación de la mano con tendencias globales para atender el rezago educativo, la creciente deserción y la emergente necesidad de talento especializado.

Si bien la educación a nivel global se está transformando, es necesario que se haga por medio de planes que respondan a una estrategia de largo plazo, con una ruta crítica, planes sintéticos finalizados y capacitaciones integrales para docentes. No obstante, a tan solo unas semanas para su implementación, aún no hay claridad para las comunidades educativas en ninguno de estos aspectos.

Mientras los reflectores políticos se enfocan hacia las elecciones de 2024, la crisis educativa pospandemia aún no termina. Es urgente repensar el nuevo plan de estudios para poder hacer frente a las problemáticas educativas, generar más talento y apostar por mejores oportunidades para todas y todos los estudiantes de México.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *