Expertos independientes del Consejo de Derechos Humanos de la ONU han emitido un contundente informe en el que concluyen que Israel ha cometido actos que podrían tipificarse como genocidio durante su ofensiva en Gaza, derivado del reciente asalto terrestre sobre la ciudad.
El informe documenta bombardeos intensos y desplazamientos masivos de población civil, así como daños a hospitales, escuelas e infraestructura básica, que han dejado al menos 106 personas muertas en los incidentes más recientes. Muchos residentes reportan condiciones de vida extremas, escasez de alimentos, agua y atención médica.

Organizaciones internacionales advierten que el conflicto, que ya lleva varios meses, se ha intensificado en lo militar y en lo humanitario. Se señala una escalada especialmente desde que comenzara el asalto terrestre. Nuevos desplazamientos han empeorado la crisis de refugio y protección de civiles, algunos sin acceso seguro para evacuar.
La respuesta diplomática ha incluido llamados urgentes al cese de hostilidades por parte de varios países e instancias multilaterales. Algunos gobiernos han expresado preocupación por posibles violaciones al Derecho Internacional Humanitario y han pedido investigaciones imparciales para determinar responsabilidades.
Mientras tanto, en Gaza la población vive con incertidumbre: muchas personas han perdido sus hogares, viven en albergues improvisados o refugios, carecen de servicios esenciales, y enfrentan una situación de vulnerabilidad extrema. La crisis humanitaria es ya de proporciones alarmantes, y las organizaciones de ayuda hacen énfasis en la urgencia de asistencia internacional.
