León XIV criticó el jueves al “puñado de tiranos” que están devastando la Tierra con guerra y explotación, mientras predicaba un mensaje de paz en el epicentro de un conflicto separatista que grupos humanitarios han calificado como una de las crisis más desatendidas del mundo.

El papa viajó el jueves a Bamenda, una ciudad en el oeste de Camerún, donde residentes eufóricos colapsaron las carreteras, tocando bocinas y bailando para darle la bienvenida. Estaban encantados de que un pontífice hubiera llegado tan lejos para verlos y poner la atención global sobre la violencia que ha traumatizado a esta región durante casi una década.

León presidió más tarde una reunión por la paz en la que participaron un jefe tradicional mankon, un moderador presbiteriano, un imán y una monja católica. El objetivo era poner el foco en el movimiento interreligioso que ha estado tratando de poner fin al conflicto y atender a sus numerosas víctimas.

En su mensaje desde la catedral de San José, levantada en un terreno donado por los mankon, León elogió el movimiento por la paz y alertó contra permitir que la religión se inmiscuya en los conflictos. Este es un argumento que el primer pontífice estadounidense de la historia ha repetido en medio de la guerra entre Estados Unidos e Israel en Irán y las justificaciones religiosas presentadas por funcionarios estadounidenses.

“¡Bienaventurados los que trabajan por la paz!”, dijo. “Pero ay de aquellos que manipulan la religión y el propio nombre de Dios para su propio beneficio militar, económico y político, arrastrando lo que es sagrado a la oscuridad y la inmundicia”.

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