La ofensiva que el Partido Acción Nacional (PAN) y algunos actores de la oposición emprendieron para defender a la Gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, y justificar la ilegal participación de agentes de la CIA en operativos en la sierra se ha sostenido bajo el argumento de que la mandataria sí ha dado resultados en materia de seguridad. Sin embargo, aunque las cifras muestran que hay indicadores con descensos, hay uno en particular que no sólo no ha ido a la baja, sino que se ha disparado: el secuestro.
El secuestro es uno de los delitos de mayor impacto por sus implicaciones sociales y de violencia extrema, y en Chihuahua es el que más ha incrementado en el estado desde la llegada de Campos Galván al Gobierno. En 2021, año en el que la mandataria fue electa y asumió el cargo en octubre, Chihuahua cerró con 55 víctimas de secuestro. Para 2025, la cifra anual ascendió a 185 víctimas, lo que representa un incremento de 236.36 por ciento en la comparación anual.
La tendencia al alza en este delito comenzó desde el primer año completo de la administración marucampista. En 2022 se registraron 67 víctimas, un aumento de 21.81 por ciento respecto al año previo. Sin embargo, fue en 2023 cuando el delito se disparó de forma significativa, al alcanzar 181 víctimas. Para el año siguiente, 2024, el número llegó a su punto más alto en el sexenio, con 206 víctimas de secuestro. Y si bien en 2025 se observa una ligera disminución, con 185 víctimas de plagio, el nivel se mantiene muy por encima del registrado al inicio del actual Gobierno.
La tendencia al alza también se refleja en el arranque de 2026. Entre enero y marzo se contabilizan 44 víctimas de secuestro, lo que representa un aumento de 340 por ciento respecto a las 10 víctimas registradas en el mismo periodo de 2021, último año de la administración de Javier Corral Jurado.
