El Gobierno de México evaluará la viabilidad técnica y ambiental de aplicar fracturación hidráulica; los proyectos estarían condicionados al uso de agua no potable, su reutilización y una estricta vigilancia de los posibles impactos.

Coahuila figura entre las principales entidades consideradas por el Gobierno de México para desarrollar pruebas piloto de extracción de gas natural mediante fracturación hidráulica, conocida como fracking, informó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

La mandataria explicó que la eventual perforación de pozos dependerá del cumplimiento de una serie de condiciones técnicas, ambientales y sociales establecidas a partir del análisis realizado por un comité científico integrado por especialistas en geología, ingeniería, agua y medio ambiente.

El procedimiento consiste en perforar formaciones rocosas e inyectar agua, arena y aditivos a alta presión para generar fracturas que permitan liberar el gas natural almacenado en yacimientos no convencionales.

Entre las zonas con potencial se encuentran regiones del norte del país ubicadas en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. En territorio coahuilense destaca la cuenca Sabinas-Burro-Picachos, próxima a la formación Eagle Ford, en Texas, una de las áreas con mayor producción de gas de lutitas en Estados Unidos.

Sheinbaum Pardo aclaró que el planteamiento se encuentra en una etapa de evaluación y que cualquier prueba deberá acreditar su viabilidad antes de avanzar hacia una explotación de mayor escala. El propósito, señaló, es determinar si las nuevas tecnologías permiten aprovechar estos recursos con un impacto ambiental reducido.

Las recomendaciones científicas contemplan evitar el uso de agua dulce destinada al consumo humano, la agricultura o la ganadería. En su lugar, se propone emplear agua salina del subsuelo, además de recuperar y reutilizar el líquido utilizado durante el proceso.

También se plantea mantener una vigilancia permanente sobre los acuíferos, controlar las emisiones, disponer adecuadamente de los residuos y consultar a las comunidades donde pudieran desarrollarse los proyectos.

La exploración de gas no convencional forma parte de la estrategia federal para fortalecer la soberanía energética y disminuir la dependencia de las importaciones provenientes de Estados Unidos, país que actualmente abastece una parte considerable del gas natural consumido en México.

No obstante, la propuesta mantiene abierto el debate por el consumo de agua y los posibles riesgos de contaminación, emisiones de metano y sismicidad inducida. Por ello, el Gobierno federal deberá definir las ubicaciones, los protocolos ambientales y el calendario de las pruebas antes de autorizar su ejecución.

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