Coahuila se ha convertido en un punto estratégico para el tráfico ilegal de combustibles por su ubicación fronteriza con Estados Unidos, su infraestructura ferroviaria y sus patios de carga. En 2025, el estado concentró 27.8% de los litros de huachicol decomisados en México.

De acuerdo con cifras del INEGI, de los 61 millones 34,659 litros de combustible ilegal asegurados en el país durante ese año, 16 millones 977,472 fueron incautados en la entidad.

El volumen coloca al estado como uno de los principales puntos de detección de este delito. La ubicación de Coahuila es clave para transportar combustible hacia o desde Estados Unidos. Desde tiempo atrás, su carretera 57 , que va desde la frontera estadounidense en Piedras Negras hasta la Ciudad de México, ha sido identificado como uno de los principales corredores del país.

Víctor Manuel Sánchez Valdés, profesor investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila, explica que las vías de tren son uno de los medios por los que se mueve el huachicol, que generalmente tiene como destino EU.

“A diferencia de la droga, en donde una poca cantidad vale mucho, el combustible es volumen, es decir, hay tres formas predominantes de llevarlo a Estados Unidos: una es en pipas por carretera, pero es muy costoso; otra es en pipas en trenes; y la tercera es en barco, en estos barcos cisterna”, detalla.

El ‘golpe’ que destapó un red de huachicol

Del 100% de combustible asegurado en Coahuila, 16 millones 335,104 (96%) estuvieron a cargo de operativos en los que participó la Guardia Nacional y 642,368 litros por autoridades estatales.

El propio gobernador de Coahuila reconoció el incremento de decomisos, aunque aseguró que no se trataba de extracciones en la entidad sino huachicol “iba pasando”.

“Es importante aclarar que no es huachicol que se haya ordeñado de ductos aquí en Coahuila, es un producto que iba pasando por aquí y se aseguró”, afirmó el año pasado.

Uno de los mayores golpes ocurrió en julio de 2025, cuando autoridades federales localizaron 129 ferrotanques con alrededor de 15 millones de litros de diésel, gasolina y otros destilados de petróleo en Ramos Arizpe y Saltillo.

El secretario de Seguridad Pública, Omar García Harfuch, destacó que ese era el mayor decomiso de los primeros meses del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, en el que participaron elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Guardia Nacional, la Fiscalía General de la República, la Secretaría de Marina y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

La investigación por el decomiso de combustible más grande de los últimos años involucró al exgobernador de Baja California, Ernesto Ruffo, hoy vinculado a proceso. Con la incautación del combustible, se exhibió a una red de empresas que eran usadas para ingresar combustible a México bajo un esquema de evasión fiscal. Ingemar fue una de esas empresas.

La fiscal general de la República, Ernestina Godoy, afirmó que en “la más grande red de contrabando de hidrocarburos realizada por vías férreas”, comenzó a operar a través de una empresa fundada por Ernesto Ruffo.

“Las empresas relacionadas con esta red se dedicaban formalmente a la importación de productos derivados del petróleo. Sin embargo, al momento de introducir la mercancía a México desde Estados Unidos, declaraban cantidades menores a las reales o registraban productos diferentes a los que efectivamente estaban transportando”, afirmó Godoy.

El huachicol es un negocio altamente rentable para las organizaciones criminales que varias lo han incluido en su catálogo de actividades e incluso para algunas esa es el ilícito que les dio origen.

Sánchez Valdés señala que en el sexenio del expresidente Felipe Calderón, en el proceso de diversificación, algunas organizaciones criminales, como el Cártel de Sinaloa, el cártel del Golfo, el Cártel Jalisco Nueva Generación se empezaron a meter con el contrabando de hidrocarburos, pero además surgieron otras específicamente como bandas de huachicol.

“La más famosa es el cártel Santa Rosa de Lima en Guanajuato, ese cártel sí vende drogas al menudeo, pero el 90% de sus ingresos viene del huachicol, y hay otras como Sangre Nueva en Puebla, La Barredora en Tabasco. Son organizaciones que se dedican predominantemente al robo de combustible”, señala.

De acuerdo con el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, el Cártel de Santa Rosa de Lima (CSRL) obtenía en su época de mayor auge ganancias estimadas en 1.2 millones de dólares diarios (alrededor de 24 a 40 millones de pesos al día), principalmente a través del robo y venta ilegal de combustible.

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