¿Conocen el corrido de Rosita Alvírez? La protagonista de la canción, chica guapa y avispada, desaira a un hombre que quería bailar con ella. Y el hombre, contrariado, se venga a punta de balazos. “Rosita estaba de suerte/ de tres tiros que le dieron / nomás uno era de muerte”.
La historia de Rosita Alvírez se ha contado en varias películas, dirigidas por Raúl de Anda, René Cardona o Gilberto Martínez Solares; con Maria Luisa Zea, la Chula Prieto o Beatriz Adriana de protagonistas, con un tono que coincide en la fatalidad inquebrantable y la moraleja que fomenta la docilidad de las mujeres ante el bravo temperamento de los hombres.
En 2026, El desaire, ópera prima de Gabo Romo, actualiza la historia con una mirada crítica, y muestra lo que esta canción siempre ha sido: la crónica de un feminicidio.
Y lo hace desde una sutil progresión de la violencia: una Rosita con ambiciones de ser abogada, acompañada de un novio tan encantador como amenazante, con un pretendiente oscuro e insistente. Los coqueteos, las expresiones de cariño, las preocupaciones que esconden restricciones, hacen de El desaire una incómoda radiografía del micromachismo cotidiano, y cómo en ocasiones escala a niveles funestos.
Con Vico Escorcia, Guillermo Alonso y Joshua Okamoto al frente del reparto, El desaire recrea una historia importante para Saltillo, capital de Coahuila, y desde ahí abona en la descentralización del cine mexicano y la necesidad de contar las historias del país.
El desaire estrena el 3 de septiembre de 2026 en salas comerciales de México, con la distribución de Benuca Films. Platicamos con el director Gabo Romo, sobre el reto de reformular esta historia y proponer una denuncia contra el machismo de nuestra sociedad.
El desaire hace una versión nueva y crítica del corrido de Rosita Alvírez, casi un mito fundacional de Saltillo. ¿Cómo fue el desarrollo de esta historia?
Tengo una escuela de cine que se llama Epic Film Institute y pertenece a la Universidad Carolina en Saltillo, Coahuila. Es la única escuela de cine de Coahuila que ofrece la carrera de producción cinematográfica. Además de formar cineastas, empezamos a hacer proyectos fílmicos para descentralizar el cine, para contar historias que no se han contado, como el corrido de Rosita Alvírez.
Rosita era el estandarte del saltillense. La cantan a todo pulmón, muy orgullosos, y la gente no se detiene a escuchar lo que dice. Pero también tengo dos hijas y agarré el tema muy personal, pensé: “Aquí puedo dejarle un documento a mis hijas, una película que la puedan ver y que les dé un manual de red flags”.
Me pareció importante contar esta historia desde todo el respeto y el cariño que le tengo a Saltillo. Era una historia que merecía ser contada desde otro lugar.
En El desaire haces una narrativa gradual de la violencia. Inicias con momentos cotidianos, que agregan comentarios gracioso, casuales y apenas parecen violentos, desde ahí escalas a situaciones más turbulentas. Es un trabajo de cuatro guionistas, ¿qué me puedes contar de este proceso de escritura?
La idea original de hacer la película es mía; luego invité a dos amigas y a un amigo más a colaborar en el guión. Me pareció muy valioso que dos escritoras y dos escritores colaboráramos juntos.
Alba [Garza] y Elena [Barbosa] trabajaron muy bien el diálogo femenino, mientras que las situaciones masculinas las resolvíamos entre Jorge [Sarmiento] y yo. Creo que si no hubiéramos hecho un equipo tan padre, no hubiéramos tenido este guión tan contundente.
Es interesante el trabajo de Vico Escorcia, Joshua Okamoto y Guillermo Alonso: ¿Cómo fue trabajar la construcción de los personajes con ellos tres?
Ellos se prepararon muy bien para hacer sus personajes. Tuvimos muchas lecturas de guión, conversaciones con ellos, también aportaron a la ecuación con su conocimiento, sus vivencias, y ayudó muchísimo a crear estos personajes, con esta fuerza, porque son interpretaciones maravillosas las que hicieron los tres.
Me parece que tuvimos mucha suerte de encontrarlos como cast principal, de que fueran unas excelentes personas y que estuvieran así de comprometidos con el proyecto.
Esta película nace en Saltillo, con gente de Saltillo. De hecho, el 99% del crew fue de ahí, algunas personas de Monterrey y solo dos de la Ciudad de México.
Para nosotros era un reto importante hacer un proyecto con gente de ahí, para detonar la industria y hacer lucir una ciudad increíble como Saltillo. Su centro colonial, la arquitectura, la catedral, son locaciones que no vemos.
Además de los objetivos de descentralizar el cine, es también tener mayores espacios de donde contar historias, y que estas historias, como el corrido de Rosita Alvírez, pueda compartirse en todo México.
Tomas de referencia una canción que se aprecia como alegre, sin embargo, El desaire conmueve desde una forma que confronta la identidad saltillense y de los mexicanos por extensión…
El corrido de Rosita Alvírez es absurdo, porque está contado desde el punto de vista de un hombre. Rosa, ¿qué culpa tiene? Por ponerte un ejemplo, es como el caso de Debanhi en Monterrey: la opinión pública decía: “¿Para qué andaba hasta esas horas en la noche? ¿Por qué andaba vestida así?”. Ella no tiene la culpa de que la maten. Y lo mismo pasa en el corrido: Rosa dice que no quiere bailar con él y por eso termina muerta. Está cañón.
¿Por qué es importante que la gente vea El desaire?
El desaire deja un mensaje claro y potente, nos cuestiona como sociedad al estar normalizando la violencia, cantando canciones a todo pulmón sin saber lo que estamos cantando, tratando con estos micromachismos a las mujeres, y no nada más en México, porque esto es un tema cultural de Latinoamérica y del Medio Oriente.
La película ganó un festival en Rusia, en Moscú y una de las directoras del festival nos decía que la historia les cayó como balde de agua fría. porque hay mucha violencia allá, nomás que por el régimen no sale ninguna nota, ni periódico, ni nada. Este problema lo tenemos en todo el mundo, no nada más en México.
El desaire, (México, 2025). Dirección: Gabriel Ramos. Producción: Carlos Rueda, Oscar Troyo, Gabo Ramos. Guión: Alba Garza, Gabo Ramos, Elena Barbosa, Jorge Sarmiento. Fotografía: Juansa Ávalos. Diseño sonoro: Daniel Quiroga, Ramiro Garza, Salvador Garza F. Música: Arturo Rodríguez. Compañía productora: EPIC Institude de la Universidad Carolina y Vanguardia Mx. Locación: Coahuila, Saltillo. Reparto: Vico Escorcia, Guillermo Alonso, Joshua Okamoto, Karen Martí, Irene Arcila, Gabriela de la Garza.
