La búsqueda de personas desaparecidas fuera de Durango se ha convertido en una carga económica y laboral para sus familiares, principalmente para las madres buscadoras, quienes deben trasladarse durante varios días a estados como Sinaloa y Zacatecas, cubrir gastos de hospedaje, alimentación y herramientas, e incluso arriesgar sus empleos para continuar con las labores de localización.

Carmen Soto, vocera del colectivo Buscando Emilios, advirtió que el incremento de casos de duranguenses desaparecidos en otras entidades ha complicado las actividades de búsqueda, debido a que las familias cuentan con recursos limitados y enfrentan dificultades para recibir apoyo de las autoridades de los estados donde ocurrieron los hechos.

Señaló que al menos dos madres perdieron sus empleos por ausentarse constantemente para buscar a sus hijos, situación que agrava la vulnerabilidad económica de sus hogares.

“Lamentablemente, tenemos muy poco apoyo; realmente los recursos salen de los bolsillos de las familias. Tenemos ya registros de dos madres que, por irse a buscar a sus hijos, perdieron sus empleos. Están sin empleo”, expresó.

Explicó que muchas de las mujeres que integran los colectivos son madres solteras o separadas, por lo que además de enfrentar la incertidumbre por la desaparición de sus familiares, deben sostener económicamente sus hogares mientras participan en las jornadas de búsqueda.

Aunque reconoció el respaldo de la Comisión Estatal de Búsqueda de Durango para facilitar el transporte colectivo hacia otras entidades, sostuvo que los apoyos resultan insuficientes para cubrir los gastos derivados de las jornadas de varios días.

“La economía obviamente recae sobre las familias, y la mayoría son madres solteras o separadas. Entonces esto es un grave problema porque es limitado el recurso que tenemos”, manifestó.

La activista reconoció que la dependencia encabezada por Carlos Burciaga ha facilitado los traslados; sin embargo, aseguró que el hospedaje, la alimentación, los desplazamientos dentro de las ciudades y la adquisición de herramientas continúan siendo responsabilidad de los familiares.

Respecto a la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, cuestionó que los apoyos recibidos hayan sido limitados y condicionados, sin responder a las necesidades que enfrentan las familias durante las búsquedas.

“Nosotros tenemos que costear el hospedaje, la alimentación, trasladarnos allá, comprar herramienta”, puntualizó.

También denunció resistencia institucional en Sinaloa para brindar acompañamiento a las familias duranguenses que buscan a sus desaparecidos en ese territorio. Indicó que incluso se analiza recurrir a mecanismos legales ante los obstáculos que enfrentan para obtener respaldo de las autoridades sinaloenses.

Viajes de hasta tres días afectan economía familiar

Por su parte, Gemma Salas, integrante de Madres Buscadoras de Durango, señaló que Sinaloa y Zacatecas concentran buena parte de los casos de desaparición que atienden actualmente, aunque también existen registros relacionados con Chihuahua y Jalisco.

Explicó que la distancia entre los estados representa uno de los principales obstáculos, pues las familias deben suspender sus actividades laborales durante dos o tres días para realizar trámites, sostener reuniones con autoridades ministeriales o participar en acciones de búsqueda.

Reconoció que la Comisión Estatal de Búsqueda facilita los traslados grupales y que la Fiscalía de Durango interviene para establecer contacto con los ministerios públicos de otras entidades. No obstante, señaló que las gestiones requieren tiempo y que no siempre encuentran una respuesta oportuna de las autoridades encargadas de las investigaciones.

“Lo complicado es juntarse, perder un día completo de trabajo; hay que perder hasta dos o tres días para poder ir y hacer una acción que las familias requieran, ya sea en Zacatecas o Sinaloa”, explicó.

La situación se vuelve más difícil cuando los familiares necesitan viajar individualmente, debido a que deben asumir una parte del costo del transporte y la totalidad de los gastos durante su estancia.

Salas indicó que anteriormente contaban con un descuento del 50 por ciento en el servicio de autobuses, pero actualmente el beneficio se redujo al 40 por ciento, por lo que deben pagar el 60 por ciento restante y adquirir un boleto de viaje redondo.

Esta reducción representa una presión adicional para quienes deben desplazarse constantemente a otras entidades con la esperanza de obtener información sobre el paradero de sus seres queridos.

Solicitan mayor respaldo de las autoridades

Las integrantes de los colectivos señalaron que las dificultades no se limitan a las búsquedas fuera de Durango, ya que dentro del estado también requieren recursos para desarrollar actividades de difusión y localización.

Entre estas acciones se encuentra la colocación de fichas de búsqueda en distintos municipios, para lo cual solicitan colaboración de los ayuntamientos, principalmente con agua y bebidas hidratantes, debido a las altas temperaturas y la exposición prolongada al sol.

Las madres buscadoras insistieron en la necesidad de fortalecer la coordinación entre las instituciones de las entidades involucradas y ampliar los apoyos económicos y logísticos, para evitar que la falta de recursos o la pérdida de empleos se conviertan en nuevos obstáculos para encontrar a sus familiares.

Mientras tanto, son las propias familias quienes continúan absorbiendo buena parte de los costos de las búsquedas, aun cuando ello implique sacrificar sus ingresos y su estabilidad laboral.

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