La dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde, dejará la presidencia del partido tras aceptar integrarse al gobierno federal como consejera jurídica del Ejecutivo, en un movimiento que marca una reconfiguración interna en el partido en el poder.

La salida ocurre luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum le extendiera la invitación para asumir la Consejería Jurídica de la Presidencia, un cargo estratégico encargado de revisar la legalidad de iniciativas, decretos y decisiones del Ejecutivo.

Aunque inicialmente la dirigente pidió tiempo para evaluar la propuesta, finalmente confirmó su decisión de aceptar el nuevo encargo, con lo que se concreta su salida de la dirigencia nacional de Morena tras aproximadamente un año y medio en el cargo.

Durante su gestión, la también exsecretaria del Trabajo enfrentó un periodo marcado por tensiones internas, conflictos entre liderazgos locales y resultados electorales considerados por debajo de las expectativas, factores que aceleraron los cambios en la estructura partidista.

El relevo en la dirigencia se da en un contexto de reorganización impulsado desde el gobierno federal, con miras a fortalecer la operación política y territorial rumbo a los procesos electorales de 2027. En este escenario, la actual secretaria del Bienestar, Ariadna Montiel, se perfila como una de las principales aspirantes para asumir la presidencia del partido, aunque el nombramiento deberá ser definido por los órganos internos de Morena.

Además del cambio en la dirigencia, la reconfiguración incluye ajustes en áreas clave del partido, como la designación de nuevos perfiles en comisiones estratégicas y la reorientación de alianzas políticas, en un intento por contener divisiones internas y consolidar la estructura electoral.

La salida de Alcalde es interpretada en círculos políticos como un relevo que busca dar estabilidad al partido y evitar fracturas, en una etapa considerada decisiva para el futuro político de Morena.