Tres personas, entre ellas, un guardia de seguridad, murieron este lunes en un tiroteo en el Centro Islámico de San Diego, la principal mezquita de la ciudad del Sur de California.
Los dos atacantes también fallecieron, dijo la policía. Eran adolescentes, cuyos cuerpos sin vida hallaron en un automóvil cerca de la mezquita, según declaró en una conferencia de prensa Mark Remily, agente especial a cargo de la oficina del FBI en San Diego. Scott Wahl, jefe de la policía de San Diego, afirmó después que los dos sospechosos se habían suicidado.
No está aún claro cuáles fueron sus motivaciones, aunque las autoridades investigan el tiroteo como un “crimen de odio”, señaló Wahl.
El Centro Islámico de San Diego es una mezquita, pero también alberga una escuela. Su director, el imam Taha Hassane, se mostró este lunes “indignado” ante el ataque a “un lugar de culto”. “Es un momento de dolor, un momento de tristeza. Nunca antes habíamos vivido una tragedia como esta. Y, en este momento, lo único que puedo decir es que enviamos nuestras oraciones y nos solidarizamos con todas las familias de nuestra comunidad aquí”, declaró Hassane.
El ataque es el último de una serie de atentados contra instituciones religiosas en Estados Unidos, lo que ha motivado que se refuercen las medidas de seguridad en torno a esos centros. En marzo, un hombre atacó una sinagoga, que también albergaba una escuela primaria, en las afueras de Detroit. Estampó su camión contra el edificio, lo que provocó un incendio. Murió después en un enfrentamiento con los guardias de seguridad.
