Grupos de hasta 10 jóvenes permanecen entre los vehículos en vialidades de alta circulación, donde además de exponerse a ser atropellados, algunos realizan el servicio sin autorización y reaccionan de manera agresiva cuando no reciben dinero.

La presencia de jóvenes dedicados a limpiar parabrisas en los principales cruceros de Gómez Palacio se ha convertido en una problemática social y de seguridad vial que genera preocupación entre automovilistas, debido al riesgo de accidentes y a las molestias que algunos de ellos provocan al ofrecer el servicio de manera insistente.

La situación puede observarse principalmente en el cruce del bulevar Ejército Mexicano con el bulevar El Roble, así como en distintos puntos del bulevar Miguel Alemán y sobre el Rebollo Acosta, donde diariamente se concentran grupos de entre ocho y 10 jóvenes.

Con un trapo y una botella de plástico con agua y jabón, los limpiaparabrisas caminan entre los vehículos detenidos por la luz roja del semáforo y, en algunos casos, comienzan a limpiar los cristales sin preguntar previamente al conductor si desea el servicio.

Esta práctica ha provocado inconformidad entre automovilistas, quienes señalan que en ocasiones deben insistir para evitar que limpien sus unidades. Algunos aseguran que, cuando rechazan el servicio o no entregan dinero, reciben reclamos, insultos o actitudes intimidatorias.

Además del conflicto con los conductores, existe un riesgo permanente para quienes realizan esta actividad, ya que permanecen entre automóviles, camionetas y unidades de transporte que comienzan a desplazarse apenas cambia la señal del semáforo.

La problemática tiene también un componente social, pues muchos de quienes realizan esta actividad buscan obtener ingresos en las calles, situación que evidencia la necesidad de alternativas laborales, programas de atención y acciones que permitan evitar que jóvenes permanezcan expuestos durante varias horas en cruceros de alta circulación.

Automovilistas consideran necesario que las autoridades municipales atiendan la situación no solamente desde el aspecto vial, sino también mediante estrategias sociales que permitan ordenar esta actividad, prevenir accidentes y evitar confrontaciones con quienes diariamente circulan por estas vialidades.

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