Tras casi un cuarto de siglo de lucha, tropiezos y reconstrucción, el Real Oviedo ha sellado su regreso a la Primera División del fútbol español.

Lo hizo en una noche mágica en el Carlos Tartiere, donde venció por 3-1 al CD Mirandés en el partido de vuelta de la final del playoff de ascenso. El resultado global (3-2) coronó la epopeya de un club histórico que nunca dejó de soñar.

La noche no empezó fácil para los carbayones. El Mirandés, que llegaba con ventaja tras el 1-0 conseguido en Anduva, se adelantó en el marcador en el minuto 16 con un gol de Joaquín Panichelli. El silencio se apoderó del Tartiere momentáneamente. Pero el equipo dirigido por Veljko Paunović no se dejó intimidar y respondió con determinación.

En el minuto 39, una falta dentro del área sobre Sebas Moyano se transformó en penalti. Santi Cazorla, el eterno capitán, no falló desde los once metros. Fue su último servicio en su estadio, en lo que podría ser su despedida como profesional. A sus 40 años, el ovetense puso el empate en el marcador y la esperanza en las gradas.

La segunda parte fue un monólogo azul. El empuje encontró recompensa en el 52’, cuando Ilyas Chaira aprovechó un rechace dentro del área para marcar el 2-1. El partido se fue a la prórroga con todo igualado en el global (2-2).

Fue entonces cuando emergió otro veterano: Francisco Portillo, con 35 años y una trayectoria que incluye pasos por equipos como el Getafe y el Betis, anotó el 3-1 definitivo en el minuto 103, desatando la locura en un estadio que se volcó como pocas veces en su historia.

El Real Oviedo regresa así a la élite del fútbol español 24 años después de su última participación en Primera, en la temporada 2000–2001. En este tiempo, el club vivió todo tipo de dificultades: descensos administrativos, procesos concursales, un paso por Segunda B e incluso el temor a la desaparición.

Sin embargo, con la llegada del Grupo Pachuca en 2022, propiedad del empresario mexicano Jesús Martínez, el Oviedo encontró el respaldo económico y organizativo necesario para renacer. La inversión se tradujo en estructura, cantera, fichajes con criterio y un proyecto deportivo estable, coronado ahora con este ansiado ascenso.

El técnico Veljko Paunović, que asumió el cargo a inicios de temporada, supo construir un bloque sólido, compacto y competitivo. “Este equipo representa el espíritu de lucha de esta ciudad. Supimos sufrir, y eso es lo que nos trajo hasta aquí”, declaró tras el partido.

Con figuras de experiencia como Cazorla y Portillo, jóvenes promesas como Abel Bretones y Chaira, y una afición volcada, el Oviedo encontró el equilibrio justo. No en vano, terminó tercero en la temporada regular, lo que le permitió disputar la vuelta del playoff en casa.