En una declaración sorpresiva y de alto impacto, el presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, anunció este lunes que Israel e Irán han alcanzado un acuerdo completo para un alto al fuego total, poniendo fin a lo que denominó como “la Guerra de los 12 Días”, un conflicto armado de rápida escalada en Oriente Medio que había generado alarma a nivel internacional.

El anuncio fue difundido a través de canales oficiales y plataformas digitales, con un mensaje cargado de tono triunfalista y conciliador.

Según Trump, el cese de hostilidades será implementado en fases coordinadas, comenzando en las próximas horas.

Irán iniciará el alto al fuego aproximadamente seis horas después del anuncio oficial, una vez completadas sus “misiones finales”.

Doce horas más tarde, Israel hará lo propio, consolidando así el cese completo de las operaciones militares entre ambas naciones.

Finalmente, tras 24 horas desde el inicio de la primera fase, se declarará oficialmente el fin del conflicto.

“¡Felicidades a todos! Israel e Irán han acordado plenamente que habrá un ALTO AL FUEGO total (en aproximadamente 6 horas)… Durante cada alto al fuego, la otra parte se mantendrá pacífica y respetuosa”, expresó Trump en su declaración.

El expresidente destacó que este conflicto, que apenas superó los diez días de duración, tenía el potencial de escalar hacia una guerra prolongada con consecuencias devastadoras para toda la región. No obstante, a su juicio, la voluntad política y la “inteligencia estratégica” de ambas partes evitaron una catástrofe regional.

“Esta es una guerra que podría haber durado años y destruido todo Oriente Medio, pero no lo hizo, ¡y nunca lo hará!”, afirmó Trump, quien aprovechó para agradecer y bendecir a ambas naciones, a Estados Unidos y al mundo entero.

Al momento, ni el gobierno israelí ni el gobierno iraní han emitido declaraciones oficiales confirmando los términos del acuerdo ni la autoría directa de las negociaciones por parte del

El enfrentamiento entre Israel e Irán estalló hace 12 días, tras un intercambio de ataques aéreos y marítimos en zonas sensibles del Golfo Pérsico y Siria. Las hostilidades escalaron rápidamente, con numerosos muertos y heridos reportados en ambos bandos, además de impactos significativos en la infraestructura civil y militar.

Observadores internacionales habían advertido sobre el riesgo de que el conflicto se convirtiera en una guerra a gran escala, involucrando a potencias regionales y provocando desplazamientos masivos.

La intervención diplomática anunciada por Trump sugiere una salida inesperadamente rápida, aunque persisten interrogantes sobre la durabilidad del alto al fuego, los términos negociados y el papel exacto de Washington en las conversaciones.