Pese al optimismo generado por la aplicación de las vacunas contra el Covid-19, el peso mexicano cerró el 2020 con una depreciación acumulada de 5.13% frente al dólar, lo que lo coloca como la sexta divisa más golpeada del mundo.

En el último día del año, el dólar en México se cotizó en 20.14 pesos en ventanillas bancarias, mientras que en operaciones al mayoreo se ofertó en 19.94 unidades.

En el caso del peso, ha reaccionado más a factores internos, pues se elevó la percepción de riesgo en México con el intento de aprobación de una reforma a la Ley del Banco de México.

Destacan: la posibilidad de cambios institucionales a través de modificaciones a la Ley de Banco de México, lo que podría vulnerar la autonomía del banco central; la iniciativa para limitar las comisiones que cobran las Afores, que podría reducir la competencia en el sector, y la iniciativa para prohibir las subcontrataciones, lo que podría elevar el desempleo.

De acuerdo con el análisis del Banco Base, la mayor parte de los movimientos en el tipo de cambio durante este periodo se debieron a factores externos, pero pesaron más los internos.

 En otras palabras, el peso, ha reaccionado más a factores internos, que externos y de continuar las políticas proteccionistas a la energía eléctrica y el petróleo, asi como las amenazas a la iniciativa privada, la moneda mexicana se seguirá devaluando peligrosamente.

Según el análisis elaborado por el Banco Base, a pesar de que el peso mexicano ha borrado la mayor parte de sus pérdidas y el dólar probablemente siga debilitándose frente a la mayoría de las divisas, sigue habiendo riesgos asociados a la economía mexicana que pueden generar presiones al alza para el tipo de cambio en 2021.

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