Entre unos mil y mil 200 migrantes provenientes de distintos países arribaron la madrugada de este domingo a la Central de Autobuses de Saltillo con el objetivo de llegar hasta Acuña para luego cruzar hasta Estados Unidos, aprovechando que en esta temporada el Río Bravo lleva poca agua y que hay lugares en los que se puede cruzar casi sin mojarse más que los pies.

A pesar de saber del arribo, no se detectó la presencia de alguna autoridad del Instituto Nacional de Migración (INM) en el lugar para revisar documentos y evitar que en el grupo vengan personas sin permisos haciendose pasar como permisionarios.

Con más de un mes de camino desde Colombia, Honduras, Nicaragua, Haití, Perú y Venezuela, entre otros países, los migrantes saturaron todas las áreas de la Central aguardando por camiones que los llevaran hasta la ciudad fronteriza, donde esperaban también transferencias económicas.

Hombres, mujeres y niños arribaron desde distintas corridas de autobuses provenientes de la Ciudad de México, pero en una travesía que viene desde Chiapas, donde obtuvieron sus permisos tras un mes o más de espera; en algunos casos, aseguran que los documentos les fueron destruidos al no otorgar “mordidas”.

De 2 mil a 4 mil dólares en pasajes, comida y medicina es lo que cada migrante ha invertido para llegar a Saltillo, aunque aseguran que aún les resta atravesar el trayecto más difícil, que es el de Coahuila.

“Ya falta menos; estamos en el último trayecto”, menciona un venezolano que se comunicó con su familia hasta su país.

Juan David Rodríguez y Robert Cortés, dos venezolanos que van en el grupo, mencionan que buscan llegar a Estados Unidos y no pretenden quedarse en México; aún no cuentan con un lugar donde establecerse, pues aseguran que, en su país, ganan cuatro dólares como salario en una semana, pero es poco, pues un kilo de harina les cuesta 1.5 dólares.

Los migrantes arribaron desde las 3:00 de la mañana; muchos terminaron dormidos en la madrugada en estas instalaciones; más tarde, algunos compraron pan blanco con jamón y mayonesa para almorzar.

Hasta el lugar acudió Erick Varela, subsecretario del Sistema de Atención Médica de Urgencias (SAMU) para apoyar en caso de que requirieran cuidados; pero se encontraban con bien y solo se les repartieron cubrebocas.

De igual manera, arribó a la Central personal de la Secretaría del Bienestar para buscar la aplicación de la vacuna contra el Covid-19, en el caso de que la necesitaran.

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