Ovidio Guzmán López, hijo del conocido narcotraficante mexicano conocido como el Chapo, se declaró culpable de una serie de cargos federales relacionados con el narcotráfico y de utilizar la violencia para ayudar a tomar el control del imperio criminal de su padre.

Guzmán López fue el primero de los cuatro hijos del Chapo en admitir su culpabilidad en un juzgado estadounidense. Su declaración se produjo en un momento vulnerable para el Cártel de Sinaloa, la organización que su padre ayudó a fundar. El grupo está sometido a tal presión en México por parte del gobierno y sus adversarios que recientemente formó una alianza estratégica con una banda de narcotraficantes rival.

En una audiencia muy custodiada en el Tribunal Federal de Distrito de Chicago, Guzmán López, vestido con un overol o mono naranja, reconoció haber participado en una conspiración de narcotráfico y en una empresa criminal aún en funcionamiento. También admitió haber participado en tres asesinatos en México y Arizona.

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