En una final espectacular, el Chelsea de Enzo Maresca se impuso con autoridad al PSG por 3‑0, logrando así el codiciado título del Mundial de Clubes y sellando un brillante cierre a la temporada. 

El héroe de la tarde fue Cole Palmer, cuya inspiración rompió el empate antes del minuto 30. Palmer abrió el marcador con un remate colocadísimo tras un rebote imposible para Donnarumma, y luego amplió la ventaja con una jugada individual marca de la casa que volvió a batir al arquero francés. 

Antes del descanso, Joao Pedro sentenció con un soberbio toque por encima del portero en el minuto 43, gracias a una asistencia milimétrica del propio Palmer. El 3‑0 al descanso dejó a PSG fuera de combate. 

En la segunda mitad, el Chelsea ajustó el ritmo y se enfocó en mantener el orden defensivo. El portero Robert Sánchez fue clave al detener varios disparos peligrosos de PSG, asegurando el cero en su arco.  Por su parte, los parisinos, dirigidos por Luis Enrique, intentaron reaccionar, pero no lograron encontrar su mejor versión tras el golpe inicial.

Este título no solo reafirma el resurgir del Chelsea bajo Maresca — después de conquistar la Conference League y firmar una sólida temporada en la Premier — sino que también marca el inicio oficial del nuevo formato del Mundial de Clubes. 

En cifras, la victoria también representa un golpe económico significativo. El Chelsea se lleva un premio superior a los 40 millones de dólares, parte del fondo récord de mil millones repartidos por FIFA entre los equipos participantes.