Varias entidades del centro y este de México enfrentan severas inundaciones tras lluvias torrenciales ocurridas entre el 6 y 9 de octubre de 2025, que han dejado al menos 64 muertos y decenas desaparecidos, además de millones de pesos en daños a viviendas y caminos.

Las autoridades federales activaron movilizaciones de auxilio, y el presidente Claudia Sheinbaum convocó a los gobernadores de los estados afectados para coordinar recursos emergentes.
El desastre ha reavivado críticas a la decisión de suprimir el Fondo de Desastres Naturales (Fonden), una herramienta que solía canalizar recursos rápidos en emergencias. Expertos y opositores señalan que el actual modelo presupuestario para desastres es menos eficiente y transparente.
Las lluvias han afectado estados como Veracruz, Puebla, Hidalgo, Querétaro y San Luis Potosí, donde cientos de municipios operan en zonas críticas, con reportes de viviendas destruidas, desbordamientos de ríos y servicios básicos colapsados.
Organismos de protección civil y asociaciones civiles han exigido que las autoridades implementen un plan integral de prevención ante temporada de lluvias, incluyendo mejor infraestructura de drenaje, alertas anticipadas y transparencia en la entrega de apoyo a damnificados.
