Este martes, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fue acosada mientras realizaba un recorrido a pie de Palacio Nacional a la sede de la Secretaría de Educación Pública (SEP) en el Centro de la Ciudad de México.

Mientras convivía con ciudadanos, un hombre se le acercó, intentó besarla y la tocó sin consentimiento. Este acto puede ser considerado como acoso sexual por las leyes vigentes, y está contemplado en los códigos penales con pena de prisión.

Las imágenes exhiben cómo un hombre, aparentemente bajo los efectos del alcohol, se acerca por detrás a la mandataria mientras ella saluda a ciudadanos y se toma fotografías. El individuo la abraza sin consentimiento, intenta besarla y realiza tocamientos indebidos cerca del pecho.

A pesar del ataque, Sheinbaum reaccionó con serenidad. Con una sonrisa contenida y sin perder la calma, se apartó del agresor mientras sus acompañantes y elementos de seguridad lo retiraban del lugar.

Antes de ser separado, el hombre —visiblemente alterado— alcanzó a decir “Claudia de América”, frase que comenzó a ser tendencia en redes sociales, acompañada de mensajes de indignación social.

El episodio, ocurrido a plena luz del día y ante decenas de personas, provocó una ola de condenas públicas y de colectivos feministas.

Usuarios de redes sociales, activistas y figuras políticas exigieron la identificación y sanción inmediata del responsable de acosar a la jefa del Ejecutivo, argumentando que se trató de un acto claro de acoso sexual, un delito que no debe quedar impune sin importar la jerarquía o el contexto.

Organizaciones feministas subrayaron que el hecho refleja la persistente vulnerabilidad de las mujeres, incluso en espacios vigilados, y señalaron la urgencia de reforzar los protocolos de seguridad para la mandataria y para todas las mujeres mexicanas que son víctimas de violencia de género.

Minutos antes del incidente, Claudia Sheinbaum encabezó en Palacio Nacional la Reunión Nacional de Universidades e Instituciones Públicas de Educación Superior, en la que hizo un llamado a ampliar la matrícula estudiantil en el país.

Al concluir el evento, la presidenta salió del recinto y se acercó espontáneamente a las personas que la esperaban afuera. Fue entonces cuando el hombre logró colocarse a su costado, intentó besarla en el cuello y, tras ser detenido por el personal de apoyo, colocó sus manos en la cadera de Sheinbaum e intentó subirlas hacia el pecho. La intervención inmediata de su equipo evitó una agresión mayor.

Hasta el momento, ni la Presidencia de la República ni la Secretaría de Seguridad Ciudadana han emitido un pronunciamiento oficial.

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