A casi 32 años después del asesinato de Luis Donaldo Colosio, el caso que marcó el fin de una era política en México, vuelve a estremecer la memoria colectiva con la reciente detención de un ex agente del CISEN, Jorge Antonio “N”, señalado como posible segundo tirador en Lomas Taurinas aquel 23 de marzo de 1994, reabre un expediente que se creía enterrado bajo montañas de versiones oficiales. Lo que parecía un episodio cerrado de la historia mexicana vuelve a cobrar vida, recordándonos que en este país las heridas políticas nunca cicatrizan del todo y que la justicia, cuando llega, lo hace tarde y a medias, porque esta detención podría dar otro rumbo a la investigación a posiblemente se respondan muchas preguntas que los mexicanos nos hemos hecho a lo largo de más de tres décadas.
Sospecha
Desde aquel día, cuando Colosio cayó abatido en plena campaña presidencial, hubo quienes advirtieron que algo no cuadraba, las trayectorias de las balas, las contradicciones en los testimonios y las inconsistencias en la investigación alimentaron la idea de un segundo tirador; la figura de Mario Aburto se convirtió en el rostro conveniente de la tragedia, el “asesino solitario” que exoneraba al sistema de responsabilidades mayores, sin embargo, la reciente aparición de un hombre ligado a la inteligencia mexicana devuelve el caso al terreno del espionaje, la conspiración y la duda. Si de verdad hubo injerencia de los servicios de inteligencia del gobierno de ese entonces, o el autor material actuó por sí solo, versión que nunca hemos creído millones de mexicanos que recordamos ese lamentable hecho.
Detenido
Aquí existe algo que sigue dejando muchas dudas, pues dicho ex integrante del CISEN fue detenido luego del magnicidio, pero liberado al día siguiente por “falta de pruebas”, el viejo “patrón” se repite, una detención espectacular, más mediática que otra cosa, confusión institucional y, finalmente, el olvido, algo que a los verdaderamente involucrados convenía. Cómo es posible que ese día hayan encontrado sangre en la ropa del hoy detenido, y dio positivo en la prueba para saber si detonó un arma, lo hayan liberado al día siguiente; eso habla de que recibió protección de alguien de más “arriba” para que su posible acto no tuviera consecuencias, y ahora faltará conocer quién y por qué lo mandaron.
Gobierno
Millones de mexicanos apuntaron directamente al gobierno del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, como el principal responsable, luego de un discurso que Colosio Murrieta emitiera en el Monumento a la Revolución, donde criticó las políticas públicas que se aplicaban, y donde dijo aquella frase célebre, “veo un México con hambre y sed de justicia”, entre otros puntos que probablemente incomodaron al régimen de entonces. El punto es que si este ex miembro del CISEN “suelta” todo lo que ha guardado por estos casi 32 años, podríamos estar acercándonos a conocer quiénes fueron los autores intelectuales de este magnicidio, y que marcó otro rumbo en la política de nuestro país.
Espejo
El caso Colosio no sólo es una herida abierta, sino un espejo incómodo del país que somos, y que a lo largo de estas décadas muchas cosas no han cambiado a pesar de los gobiernos que hemos tenido, de cualquier color. Lo que suceda con el detenido puede marcar un nuevo rumbo o convertirse en otro episodio inconcluso de nuestra memoria colectiva. Pero más allá de nombres y sospechas, lo que está en juego es la credibilidad del sistema de justicia y la dignidad de una nación que aún busca respuestas. Si este nuevo capítulo logra romper el cerco del silencio, tal vez podamos reconciliarnos con el pasado. Si no, la historia seguirá escribiéndose en el mismo tono de impunidad que ha acompañado al caso desde aquel trágico día en Lomas Taurinas.
