Esto causa malestar en las personas involucradas, porque se sienten engañadas, defraudadas. Esto nos hace suponer que no son suficientemente advertidas de que el sacramento o trámite que realizan no les servirá en la Iglesia católica.

Torreón, Coahuila. –  Como un gesto de caridad hacia quienes se han sentido desconcertados por las imágenes vistas en los medios de comunicación, en las que aparece un hermano vestido con una túnica negra y una especie de estola dorada, el Obispo Luis Martín Barraza Beltrán, en un comunicado aclara que no es sacerdote católico, como pudiera parecer; no está en comunión con nuestra Iglesia, por lo tanto, ni con el Papa León XIV, ni con la diócesis de Torreón.

El comunicado expresa: Como un gesto de caridad hacia quienes se han sentido desconcertados por las imágenes vistas en los medios de comunicación, en las que aparece un hermano vestido con una túnica negra y una especie de estola dorada, les comunicamos que no es sacerdote católico, como pudiera parecer; no está en comunión con nuestra Iglesia, por lo tanto, ni con el Papa León XIV, ni con la diócesis de Torreón. Ha llamado mucho la atención este evento porque es público, frente a medios de comunicación y en un ambiente de incertidumbre para algunos de los que estuvieron en el lugar y para muchos de los que vieron este acto en las redes sociales.

Consideramos nuestro deber informar a la comunidad católica por el hecho de que, lo anterior, no es un hecho aislado, sino que hay otras actividades religiosas que este hermano, que se hace llamar P. José(Tadeo Rivas de la Torre), viene llevando a cabo, como la celebración de algunos sacramentos, funerales y algún otro trámite. Han llegado a algunas de las parroquias documentos firmados por el autollamado P. José, los cuales no tienen ninguna validez en nuestra Iglesia. Esto causa malestar en las personas involucradas, porque se sienten engañadas, defraudadas. Esto nos hace suponer que no son suficientemente advertidas de que el sacramento o trámite que realizan no les servirá en la Iglesia católica.

El hecho de no aceptar la documentación o la validez de las celebraciones realizadas por este hermano no significa que nos queramos erigir en dueños de Dios o la salvación o por algún otro motivo, lo que sucede eses que hay mucha confusión sobre la sucesión apostólica de la Iglesia ortodoxa ucraniana, que debido al conflicto Ucrania-Rusia, se independizó de la Iglesia ortodoxa rusa que es de las de mayor tradición; algunas iglesias ortodoxas le reconocen la sucesión apostólica y otras no. No sabemos a cuál tradición ortodoxa pertenece el hermano José, el cual, hace no mucho tiempo pertenecía a la Iglesia ortodoxa bielorrusa y últimamente pertenece a la Iglesia ortodoxa ucraniana. Esto sin cuestionar el proceso formativo por el que, el hermano José, llegó eventualmente a ser sacerdote, que sería asunto más interno de su Congregación, pero que es muy importante para nosotros.

Más aún, aunque hubiera seguridad sobre la sucesión apostólica, su misión se debiera reducir a los creyentes ortodoxos ucranianos, y a quienes fuera iniciando en su credo, por medio de un proceso evangelizador claramente expuesto. El corazón de una Iglesia es su credo, la forma específica de celebrarlo y de vivirlo. Los ritos o los documentos, por sí solos, no nos hacen creyentes, ni dan pertenencia plena a una comunidad determinada.

Además, hemos recibido notificación de la Misión Ortodoxa de la Protección de la Santísima Theotokos y Siempre Virgen María, encargada de atender pastoralmente a la ciudad de Torreón a quienes pertenecen a esta Congregación, de que el hermano José(Tadeo) no pertenece a la Iglesia ortodoxa ucraniana.

Lo antes dicho no tiene nada que ver con el status legal del hermano José y su comunidad, que al parecer está plenamente constituida ante gobernación. Nos consideramos sin autoridad para juzgar sobre su situación jurídica o para pretender prohibirles su misión. Sólo queremos ser servidores de la verdad del evangelio y de la comunión que de ella debe surgir.

Cumplimos con nuestra responsabilidad de dar esta información, plenamente conscientes del derecho a la libertad religiosa de cada persona, por la cual cada quien puede adoptar la religión que desee y puede compartirla con quien lo quiera escuchar. Sabemos que vivimos tiempos difíciles para la propagación del evangelio y no tendríamos que ser los propios creyentes los que nos estorbemos unos a otros, pero no a costa de la verdad.

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