Torreón, Coahuila. –  La Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC) y la mayoría de las instituciones de educación superior le han tenido que apostar con recursos propios para el pago de las pensiones, debido a la ineficiencia presupuestaria, derivada de malos acuerdos en la Cámara de Diputados y en la Cámara de Senadores.

Esta situación ha generado una presión financiera considerable sobre las universidades, ya que deben destinar fondos que originalmente estaban contemplados para desarrollo académico, infraestructura o mejora de servicios, a cubrir compromisos pensionarios.

Además, la falta de una estrategia presupuestal nacional sólida ha provocado que muchas instituciones tengan que recurrir a ajustes internos y buscar fuentes alternativas de financiamiento para no afectar la operación académica ni el bienestar de su comunidad universitaria.

La UAdeC ha crecido en más de dos mil estudiantes en este 2025 en la mayoría de las áreas, sin aumentar una sola hora en la nómina ni ningún costo para nadie, lo que implica una carga académica para los docentes, dijo el rector Octavio Pimentel.

Este incremento en la matrícula representa un reto importante, ya que los profesores deben atender a más alumnos manteniendo la calidad educativa, lo cual demanda mayor esfuerzo y optimización de los recursos humanos disponibles. A pesar de estas circunstancias, la universidad ha demostrado capacidad de adaptación y compromiso con la formación profesional de su estudiantado.

Si la federación destina recursos para el pago de los pensionados, la casa de estudios podría tener un mayor crecimiento, la consolidación de los cuerpos de investigación, la acreditación ante organismos certificadores de los centros de investigación, para poder ofertar servicios a la industria.

Esto permitiría liberar recursos para fortalecer proyectos académicos y científicos, mejorar la competitividad institucional y generar mayor vinculación con el sector productivo, beneficiando tanto a la comunidad universitaria como al desarrollo regional. Contar con el respaldo federal sería clave para impulsar la excelencia y la innovación en la universidad.

El aumento en la matrícula también obliga a tener que invertir en la compra de laboratorios y computadoras, señaló. Además, se vuelve imprescindible actualizar y ampliar la infraestructura tecnológica y científica para asegurar que los estudiantes cuenten con herramientas modernas que respondan a las demandas actuales del mercado laboral. 

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