El gobierno de Estados Unidos ha intensificado su presión diplomática para que México permita la participación directa de personal militar estadounidense en operativos contra los cárteles del narcotráfico, particularmente en acciones para desmantelar laboratorios de fentanilo en territorio mexicano.
De acuerdo con información conocida en círculos gubernamentales, la propuesta contempla que elementos de fuerzas especiales estadounidenses, así como agentes de la Agencia Central de Inteligencia, acompañen a las fuerzas armadas mexicanas en operativos específicos, bajo un esquema de cooperación que incluiría intercambio de inteligencia y apoyo táctico.

El planteamiento habría sido retomado en las últimas semanas ante el incremento de la crisis por el consumo de fentanilo en Estados Unidos y la exigencia de resultados más contundentes en el combate a las organizaciones criminales que operan a ambos lados de la frontera.
No obstante, el gobierno mexicano ha reiterado su postura de rechazo a cualquier intervención militar extranjera. La presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que México está dispuesto a mantener la cooperación bilateral en materia de seguridad, pero sin comprometer la soberanía nacional ni permitir la presencia de fuerzas armadas extranjeras en operativos dentro del país.
La presión estadounidense se da en un contexto de tensiones políticas y declaraciones recientes del presidente Donald Trump, quien ha insistido en endurecer la estrategia contra los cárteles mexicanos, incluso con acciones directas en territorio nacional.
Hasta el momento, ninguna de las dos administraciones ha confirmado la existencia de un acuerdo formal, aunque el tema ha reavivado el debate sobre los límites de la cooperación en seguridad, la soberanía nacional y el papel de los ejércitos en la lucha contra el crimen organizado.
