La parroquia de Nuestra Señora de Lourdes nació de una imagen obsequiada al obispo Fernando Romo y del esfuerzo de sacerdotes, seminaristas y familias laguneras que impulsaron su construcción desde 1963.

La historia de la parroquia de Nuestra Señora de Lourdes forma parte del crecimiento religioso y comunitario de la Comarca Lagunera. Su origen se remonta a la década de los sesenta, cuando el obispo Fernando Romo recibió como obsequio una imagen de la Virgen de Lourdes y decidió promover la construcción de un templo destinado a su veneración.

Después de conseguir el terreno, alrededor de 1963 comenzaron los primeros trabajos. La etapa inicial se concentró en la cimentación y en el levantamiento de las columnas que sostendrían una techumbre de concreto a dos aguas. Las labores se prolongaron hasta 1968 y, debido a las condiciones en las que permaneció durante sus primeros años, los habitantes la llamaban, en tono de broma, “el templo de la gasolinera”.

El primer sacerdote encargado de atender la pequeña capilla fue el padre Bucio. Posteriormente, por su cercanía con el Seminario, la celebración dominical de la misa quedó bajo la responsabilidad de esa institución religiosa.

El servicio fue prestado inicialmente por el rector del Seminario, el padre Víctor Manuel Frías, y más adelante por el padre Rafael Romo, quien formaba parte del equipo de formación sacerdotal.

La construcción continuó gracias a la participación de numerosos fieles que integraron un patronato de laicos comprometidos con el desarrollo de la capilla. Entre ellos se encontraban integrantes de las familias Barocio, Sada, Márquez, Zurita y González, además de otras personas que aportaron recursos, trabajo y organización.

Bajo la coordinación de los sacerdotes del Seminario, el patronato impulsó las distintas etapas de la obra hasta consolidar el espacio religioso que, con el paso de los años, se convertiría en una parroquia dedicada a Nuestra Señora de Lourdes.

Después del padre Rafael Romo, la atención pastoral quedó a cargo del padre Ezequiel Gómez López, quien se desempeñaba como director espiritual del Seminario. Junto con el patronato, el sacerdote aceleró los trabajos de construcción del templo, considerado entonces la principal prioridad de la comunidad.

Al costado del recinto se habilitó también una pequeña oficina para la atención de los fieles. De manera paralela comenzaron las actividades de catequesis, la formación de grupos juveniles y la integración del coro, acciones que fortalecieron la vida parroquial y la participación de las familias del sector.

Tiempo después, el padre Ezequiel Gómez López fue trasladado como formador al Seminario Regional del Norte, en la sección de Teología, ubicada en la ciudad de Chihuahua. A partir de entonces se iniciaron formalmente las gestiones para que la capilla fuera elevada a la categoría de parroquia.

La erección canónica se concretó el 10 de diciembre de 1978 por disposición del obispo Fernando Romo, quien nombró como primer párroco al padre Víctor Manuel Frías Barrios, hasta ese momento rector del Seminario. En su lugar, el padre Rafael Romo asumió la rectoría de la institución formadora.

Así, lo que comenzó con una imagen de la Virgen de Lourdes y una construcción modesta se transformó, mediante el esfuerzo conjunto de la Iglesia y la comunidad lagunera, en un espacio de fe, encuentro y tradición que conserva una parte importante de la memoria religiosa de la región. (Con información de la Diócesis de Torrepon).}.

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