Felipe Cabrera Sarabia, “El Inge”, dejó la prisión federal de Lompoc, California, después de cumplir la condena que le fue impuesta en Estados Unidos por tráfico de heroína. Su salida del sistema penitenciario quedó registrada el pasado 4 de septiembre; sin embargo, no se encuentra en libertad.
El duranguense de 56 años permanece en el Centro de Procesamiento de Adelanto, California, bajo custodia migratoria y en espera de ser deportado a México, de acuerdo con reportes de medios nacionales. Su retorno obligará a las autoridades mexicanas a precisar si existen órdenes de aprehensión, procesos penales o condenas pendientes en su contra y qué institución será responsable de recibirlo.
Cabrera Sarabia fue detenido en México en 2011 y extraditado a Estados Unidos en 2020. Tres años después, la jueza federal Sharon Johnson Coleman le impuso una condena de 19 años de prisión. Medios nacionales atribuyen su liberación anticipada al tiempo que ya llevaba recluido, beneficios penitenciarios y su cooperación con las autoridades estadounidenses.
Originario de Vascogil, Santiago Papasquiaro, “El Inge” fue identificado por autoridades estadounidenses como dirigente de “Los Cabrera”, una estructura ligada al Cártel de Sinaloa con presencia en Durango y Chihuahua. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos llegó a catalogarlo como “El Rey de la Heroína” por su participación en la producción y traslado de esa droga hacia territorio estadounidense.
Antes de su extradición enfrentó en México acusaciones por delincuencia organizada, tráfico de drogas y portación de armas de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas. Hasta ahora, las autoridades mexicanas no han informado públicamente cuáles de esas causas continúan vigentes ni si será detenido inmediatamente después de cruzar la frontera.
La deportación no será, por tanto, un simple trámite migratorio. El regreso de uno de los operadores históricos del narcotráfico en la Sierra de Durango pondrá a prueba la disposición del Estado mexicano para transparentar su situación jurídica y evitar que la salida de una prisión estadounidense termine convirtiéndose, en los hechos, en una puerta hacia la impunidad.
