En apenas 15 años, Torreón pasó de tener 3 mil 969 habitantes en 1895 a 34 mil 271 en 1910, un crecimiento acelerado que acompañó la transformación de una zona predominantemente agrícola en uno de los principales centros comerciales e industriales de La Laguna.
De acuerdo con un análisis del Instituto Municipal de Planeación y Competitividad (IMPLAN), el desarrollo que experimentó Torreón entre finales del siglo XIX y principios del XX no puede atribuirse a un solo acontecimiento, sino a una combinación de condiciones económicas, territoriales y demográficas.
Uno de los momentos determinantes ocurrió en 1883, cuando se celebró el contrato para establecer el derecho de vía y una estación del Ferrocarril Central. La llegada de esta infraestructura se encontró con una región donde el aprovechamiento del río Nazas ya había favorecido la producción agrícola y particularmente el cultivo de algodón.
La actividad económica comenzó entonces a diversificarse con la instalación de industrias, establecimientos comerciales, instituciones bancarias y otros servicios, mientras la población aumentaba rápidamente y el asentamiento adquiría características cada vez más urbanas.
“El ferrocarril fue un catalizador fundamental, pero su impacto estuvo acompañado por una economía agrícola productiva, la industria, el comercio, los servicios financieros y un crecimiento poblacional extraordinariamente acelerado”, explicó Eduardo Terrazas Ramos, director general del IMPLAN Torreón.
Las cifras reflejan la velocidad del proceso. Después de registrar 3 mil 969 habitantes en 1895, la entonces Villa de Torreón llegó a 13 mil 845 en 1900 y a 34 mil 271 una década después. Para 1921 ya superaba los 50 mil habitantes y en 1930 alcanzaba los 66 mil 001.
Bajo esta perspectiva, el reconocimiento jurídico de Torreón como ciudad en 1907 no representó únicamente un cambio administrativo, sino la consolidación de una transformación que llevaba varias décadas modificando la economía, población y configuración urbana del territorio.
Para el IMPLAN, revisar este proceso histórico también permite entender cómo decisiones relacionadas con infraestructura, aprovechamiento de recursos y planeación territorial pueden modificar el rumbo de una ciudad y servir como referencia para anticipar los cambios que Torreón enfrentará en las próximas décadas.
