Las investigaciones en torno al ataque ocurrido en la Escuela Secundaria General Número 13, en el ejido La Unión, se concentran ahora en el entorno familiar, social y digital de los dos hermanos de 18 años conocidos como “Los Cuates”, señalados como probables responsables de la agresión.

Ambos jóvenes son originarios de la misma comunidad y habían sido alumnos del plantel donde posteriormente ocurrieron los hechos.

El fiscal general del Estado de Coahuila, Federico Fernández Montañez, señaló que las primeras diligencias permitieron advertir un contexto que describió como de “desintegración familiar” y de una marcada desvinculación de los jóvenes con su núcleo inmediato.

De acuerdo con el funcionario, esta línea de investigación surgió a partir de las primeras declaraciones recabadas después de la detención, así como del análisis de objetos y pertenencias asegurados.

La Fiscalía busca establecer las condiciones en las que crecieron los hermanos, las relaciones que mantenían fuera de su hogar y la posible influencia de contenidos o comunidades con las que interactuaban a través de internet y redes sociales.

Información preliminar señala que los jóvenes habitaban con su madre y sus abuelos en el ejido La Unión. Tras el ataque, se reportó que sus familiares abandonaron la comunidad y, hasta el momento, ninguno se habría presentado ante las autoridades para conocer formalmente la situación jurídica de los detenidos.

Como parte de las indagatorias también se estableció que uno de los hermanos había permanecido recientemente en un centro de rehabilitación.

Fernández Montañez precisó que, conforme a la información recabada hasta ahora, el ingreso del joven a ese lugar no habría estado relacionado con el consumo de drogas o sustancias tóxicas.

Explicó que habría sido una decisión tomada dentro del propio entorno familiar con la intención de buscar “un tipo de orden” para el joven.

El fiscal evitó revelar información relacionada con posibles expedientes clínicos y tampoco confirmó públicamente la existencia de algún diagnóstico médico.

Asimismo, indicó que hasta el momento no existen elementos que permitan sostener que los dos hermanos se encontraran bajo los efectos del alcohol, drogas o algún narcótico al momento del ataque.

Las autoridades mantienen abiertas distintas líneas de investigación para reconstruir los antecedentes de ambos detenidos, determinar qué factores pudieron influir en su conducta y establecer con precisión la preparación y desarrollo de la agresión registrada en el plantel educativo.

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