En medio del dolor y la consternación provocados por el trágico ataque registrado este jueves 1 de octubre en la Escuela Secundaria General No. 13 del ejido La Unión, las parroquias de la Diócesis de Torreón se sumaron en oración y expresiones de solidaridad con las víctimas, sus familias y toda la comunidad educativa.

La Iglesia católica lagunera elevó plegarias por el eterno descanso de la subdirectora del plantel, Nery Edith Narvales, quien perdió la vida durante la agresión, así como por la pronta recuperación de los estudiantes y trabajadores que resultaron lesionados.

De manera especial, la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada precisamente en el ejido La Unión, se convirtió en uno de los principales puntos de acompañamiento espiritual para una comunidad que, desde las primeras horas de este jueves, quedó marcada por el miedo, la tristeza y la incredulidad ante lo sucedido.

Desde diferentes parroquias y espacios vinculados con la Diócesis de Torreón se difundieron mensajes de condolencias y llamados a los fieles de la Comarca Lagunera para mantenerse unidos en oración, pidiendo fortaleza para los familiares de las víctimas y consuelo para estudiantes, docentes, trabajadores y padres de familia que enfrentaron directamente los momentos de violencia.

La comunidad católica también pidió porque la paz regrese al ejido La Unión y porque quienes presenciaron los acontecimientos encuentren acompañamiento emocional y espiritual para superar las secuelas que una tragedia de esta naturaleza puede dejar, particularmente entre niños y adolescentes.

El ataque ocurrió alrededor de las 8:30 de la mañana, durante las actividades escolares. La agresión movilizó a corporaciones de seguridad, cuerpos de emergencia y autoridades educativas, mientras padres de familia acudían desesperadamente al plantel para conocer el estado de sus hijos.

Además del fallecimiento de la subdirectora, las autoridades reportaron varias personas lesionadas, entre alumnos y personal administrativo. Uno de los estudiantes sufrió heridas de gravedad y permanece bajo atención médica.

La tragedia generó numerosas muestras de solidaridad en la Comarca Lagunera. Habitantes del ejido, organizaciones civiles, instituciones y comunidades religiosas han manifestado su respaldo a las familias afectadas y coincidido en la necesidad de reconstruir un entorno de tranquilidad alrededor de la escuela.

Desde el ámbito religioso, el llamado ha sido a no permitir que el miedo y la violencia tengan la última palabra, sino a fortalecer los lazos familiares, la atención a niños y jóvenes, la solidaridad comunitaria y una cultura de paz.

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