El consumo de cristal continúa en ascenso entre las personas que reciben atención en el Centro de Integración Juvenil (CIJ) de Saltillo, una tendencia que se mantiene desde hace alrededor de 6 años y que también ha comenzado a reflejarse entre las mujeres, informó la directora de la institución, Norma Alicia Pérez Reyes.

Esta sustancia se encuentra actualmente entre las principales causas por las que se solicita atención en el CIJ, junto con la marihuana. Hasta el momento, no se ha detectado en sus registros un aumento en el uso de alguna droga considerada atípica, explicó la directora.

El incremento del consumo también se presenta entre la población femenina, donde se ha identificado un crecimiento aproximado de 5% anual. “Ya no es una cuestión de género, es un problema de salud que no tiene que ver con si se es hombre o si se es mujer”, afirmó.

Diversos factores pueden influir en el inicio o la continuidad del consumo, especialmente durante la adolescencia. Entre ellos se encuentran la presión o influencia de los pares, la convivencia cercana con personas consumidoras y la falta de límites y reglas dentro de algunos entornos familiares.

La población joven representa uno de los principales grupos atendidos por el CIJ Saltillo. El 65% de las personas que participan tanto en tratamientos como en actividades preventivas tiene entre 10 y 19 años.

A estos servicios también llegan casos canalizados por instituciones educativas, Justicia Cívica y otras dependencias. Entre las situaciones que han llamado la atención de la institución se encuentra el consumo de cristal por parte de algunas mujeres con la intención de reducir rápidamente su peso corporal.

Una de las consecuencias del consumo de esta sustancia es la pérdida excesiva de peso en periodos cortos, situación que puede llevar a algunas personas a utilizarla deliberadamente con ese objetivo, explicó Pérez Reyes.

“Desafortunadamente es una de las sintomatologías, las personas que consumen esta sustancia pierden peso de una manera excesiva y en corto tiempo”, señaló. Sin embargo, detrás de este tipo de consumo pueden existir problemas de salud mental o desórdenes alimenticios, por lo que consideró necesario atender las causas.

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