Zambada señaló en una carta que Guzmán López le convocó a una reunión en las afueras de Culiacán, la capital de Sinaloa, en la que supuestamente estarían el gobernador del estado, Rubén Rocha —del partido oficialista Morena—, y Cuén, a quien calificó de buen amigo. La cita acabó, según la misiva, con él secuestrado.

La fiscalía de Sinaloa dijo que Cuén había sido asesinado en una gasolinera e incluso divulgó un video, supuestamente sobre el momento del homicidio. Pero la FGR indicó que “la información sobre lo ocurrido en una gasolinera en el municipio de Culiacán no es aceptable, ni cuenta con los elementos fidedignos de prueba que permitan tomarla en cuenta, en la forma en que fue planteada”.

La detención de los dos capos —que ya han sido presentados en cortes estadounidenses bajo cargos de varios delitos de narcotráfico— ha desencadenado una tormenta en México porque ha dejado entrever la posibilidad de que los criminales tengan vínculos con políticos mexicanos, y los presuntos intentos de la fiscalía local por manipular pruebas en un homicidio.

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