Hace cuatro meses, la familia de la señora Agapita Saldívar Flores, de 81 años, se enfrentó a una situación inesperada y desconcertante al intentar darle cristiana sepultura. Pese a haber dejado supuestamente en regla los papeles del terreno desde 2017, sus hijos descubrieron que en el lugar destinado para su madre ya había otra persona sepultada junto a su padre, quien descansa allí desde hace 25 años.

María Guadalupe Cortinas, hija de la señora Agapita, relató que en noviembre pasado visitaron la tumba de su padre y no observaron ninguna anomalía en el terreno. Sin embargo, meses antes del fallecimiento de su madre, al parecer, alguien fue sepultado en el lugar sin que ellos lo supieran.

El problema se agravó al descubrir que el proceso para ceder el terreno no se había completado correctamente, a pesar de los pagos realizados, lo que impidió que María Guadalupe fuera reconocida como la nueva titular.

Con la intención de validar sus derechos sobre el terreno, María Guadalupe acudió a un notario público, quien le informó que supuestamente todo estaba en regla. No obstante, se encuentra en una situación de incertidumbre, ya que aunque lograron sepultar a su madre, deberán esperar seis años para exhumar los restos de la persona desconocida que ocupa una de las tres gavetas. Además, todavía no se le reconoce oficialmente como propietaria del terreno.

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