La imagen de un caballo desplomado sobre el pavimento volvió a encender la indignación entre ciudadanos y defensores de los animales en Torreón. El ejemplar, utilizado para jalar un carromato, cayó exhausto en el cruce del bulevar Independencia y la calle Sertoma, aparentemente vencido por el exceso de trabajo y la falta de una alimentación adecuada.

Vecinos que presenciaron la escena realizaron el reporte a las autoridades, preocupados por las condiciones en las que se encontraba el animal y ante el temor de que pudiera morir en el lugar.

Personal municipal acudió para auxiliarlo, retirar de circulación el carromato y trasladar al caballo para que fuera valorado por un médico veterinario, a fin de conocer su estado de salud y atender cualquier afectación derivada de las condiciones en las que era utilizado.

El caso volvió a colocar sobre la mesa una realidad que organizaciones animalistas han denunciado durante años: el uso de caballos para arrastrar pesadas cargas, bajo temperaturas extremas y, en algunos casos, sin descanso, hidratación ni alimentación suficientes.

Para los defensores de los animales, ningún caballo debería llegar al límite de sus fuerzas para que las autoridades intervengan. El bienestar animal, señalan, debe garantizarse antes de que el cansancio, las lesiones o la desnutrición terminen convirtiéndose en una sentencia de sufrimiento.

Tras lo ocurrido, el propietario del carromato fue incorporado al programa municipal para sustituir vehículos de tracción animal por unidades de tracción motorizada, con lo que se busca evitar que el caballo vuelva a ser utilizado para este tipo de labores.

Defensoría Animalista de La Laguna reconoció la intervención del director de Inspección y Verificación, Pablo Fernández, así como del resto de las autoridades municipales que participaron en el rescate.

La organización agradeció también la participación de los ciudadanos que realizaron el reporte, pues su denuncia permitió que el animal recibiera atención.

El desplome del caballo representa, sin embargo, mucho más que un hecho aislado. Para los colectivos animalistas es un llamado urgente a reforzar la vigilancia y evitar que más animales sean sometidos a jornadas extenuantes hasta que sus cuerpos simplemente no puedan continuar.

La escena dejó una pregunta que vuelve a resonar entre quienes exigen mayor protección animal: ¿cuántos caballos más tendrán que caer exhaustos en las calles antes de que estas prácticas desaparezcan definitivamente?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *