Los demócratas protagonizaron un tsunami político este martes en Estados Unidos y se adueñaron del Congreso, un humillante revés para Donald Trump que compromete el final de su presidencia.

La oposición ganó el control de la Cámara de Representantes y el Senado, con triunfos en Carolina del Norte, Carolina del Sur, Ohio, y bastiones republicanos como Texas, Iowa y Kansas, donde ningún demócrata había ganado el escaño desde 1932.

En el Senado, que renovaba un tercio de su hemiciclo (100 escaños), la oposición solo necesitaba voltear cuatro curules.

“Con victorias arrolladoras y contundentes, el pueblo estadounidense ha repudiado la depravación, la corrupción y la incompetencia del fracasado presidente saliente Donald Trump”, declaró una de las esperanzas demócratas, el senador Jon Ossoff, reelecto senador por Georgia.

Ossoff es una de las caras nuevas que los demócratas aportan al Congreso, al igual que James Talarico, un pastor presbiteriano que se alzó con una victoria arrolladora y será el nuevo senador por Texas.

Otra demócrata hispana, Gina Hinojosa, será la nueva gobernadora del mayor estado del país, gracias al voto latino.

Signo de un cambio decisivo del horizonte político, los republicanos que ganaron lo hicieron con márgenes mucho más pequeños que anteriores contiendas.

El nuevo gobernador de Florida, Byron Donalds, el primer jefe de gobierno negro en la historia de ese estado sureño y sólidamente republicano, ganó con una ventaja de 1,5 puntos.

Hace cuatro años, su predecesor Ron DeSantis lo hizo con 20 puntos porcentuales frente a su rival demócrata.

– La amenaza de la destitución –

Los demócratas prometen abrir investigaciones sobre el presidente, su familia y su gobierno, y sobre la conveniencia de seguir pagando por la guerra en Irán.

La oposición intentó en dos ocasiones destituir a Trump en su primer mandato (2017-2021).

El republicano, de 80 años, ya no se puede presentar a un tercer mandato y ya ha demostrado en sus dos primeros dos años -y al menos dos intentos de asesinato-que no tiene nada que perder.

Trump aceptó la derrota, según periodistas del New York Times que hablaron con él durante la aciaga velada electoral.

“Estoy absolutamente dispuesto a aceptar esos resultados”, dijo el mandatario al periódico de izquierdas.

“Trabajaremos con los demócratas. Probablemente llegaremos a un acuerdo”, explicó.

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