Greenpeace ha intensificado su llamado a los gobiernos de todo el mundo para que cumplan con un tratado de Naciones Unidas y establezcan una reserva marina en alta mar cerca del archipiélago ecuatoriano de Galápagos. Esta iniciativa surge en medio de una expedición científica en las islas, donde la organización ha señalado la continua explotación de los océanos por parte de flotas pesqueras industriales fuera de la zona protegida de Galápagos.
Las aguas internacionales, que no pertenecen a ningún país específico, representan un desafío para la conservación debido a la falta de regulación efectiva. Greenpeace advierte sobre las amenazas que enfrentan estas áreas, como la pesca industrial, la contaminación y el calentamiento de los océanos, y destaca la urgencia de protegerlas.
A pesar de la firma de 80 países en el Tratado Global de los Océanos en la ONU el año pasado, solo Chile y Palaos han ratificado el tratado hasta ahora, lo que limita su capacidad para proteger la biodiversidad marina en aguas internacionales.
La propuesta de Greenpeace para una reserva marina cerca de Galápagos busca conectar áreas protegidas existentes y crear un corredor seguro para especies migratorias clave. Los científicos involucrados en la expedición enfatizan la importancia de entender y proteger estos ecosistemas, que albergan una biodiversidad única y son cruciales para la vida marina.
Mientras tanto, el gobierno ecuatoriano ha tomado medidas para proteger la región, creando la reserva marina de Galápagos en 1998 y estableciendo la reserva Hermandad en 2022 para conectar Galápagos con el área protegida de los Cocos en Costa Rica.
La expedición liderada por Greenpeace tiene como objetivo mostrar la riqueza de la biodiversidad marina en Galápagos y recopilar datos científicos para respaldar la creación de la reserva marina mundial en alta mar. Con Galápagos como epicentro de esta llamada a la acción, la conservación marina se convierte en un tema crucial en la agenda global.
