Javier Acosta tomó la decisión de aplicarse la eutanasia para poner fin a su sufrimiento producto de una bacteria que habría adquirido al meterse en una piscina en medio de un paseo familiar.
Desde sus perfiles en redes sociales, Javier compartió con sus seguidores la dolorosa travesía que lo llevó a tomar esta difícil decisión.
Nacido en Bogotá, amante del fútbol, Javier vivió una juventud activa hasta que un accidente de tránsito, hace varios años, lo dejó en una silla de ruedas.
Años después del accidente, mientras disfrutaba de unas vacaciones con su familia en Melgar, Javier contrajo una bacteria al ingresar en una piscina.
Lo que comenzó como una roncha en su glúteo izquierdo se transformó en una pesadilla: la infección se expandió rápidamente, carcomiendo su piel, tejido e incluso el hueso.
A pesar de los esfuerzos médicos y los tratamientos, la infección se extendió también a su glúteo derecho.
La enfermedad, conocida como osteomielitis, resultó ser más feroz de lo que inicialmente se esperaba.
“Me tuvieron que raspar el glúteo izquierdo y me pusieron un injerto, pegó bien, pero luego se pasó al derecho”
La esperanza de recuperación se desvaneció rápidamente cuando, hace un mes, sufrió una recaída que lo dejó postrado con dolor en todo el cuerpo y fiebre constante. Inicialmente, Javier creyó que podría estar enfrentando una infección urinaria.
Sin embargo, los exámenes médicos revelaron una realidad mucho más devastadora: un diagnóstico de cáncer en la sangre.
Ante la inevitable progresión de su condición, Javier tomó la decisión de despedirse de sus seres queridos y elegir la eutanasia como el último acto de control sobre su vida.
Con entereza, se despidió de su hija y de sus amigos en una transmisión en vivo, en la que agradeció el apoyo y el amor recibidos durante todos estos años.
